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miércoles 30 de junio de 2010

Los últimos de Chernobyl


De héroes a victimas

Mientras ríos de tinta corren sobre el accidente nuclear de Chernobyl que sucediera el 26 de abril de 1986 poco se habla de aquellos osados personajes que arriesgaron su vida cuando las máquinas poco o nada pudieron hacer y a quienes sólo traen al recuerdo monumentos como el del cementerio Mitino de Moscú.

Eric N. Pozdysheva, Valery Alekseevich Legasov, Evgeny Akimov son sólo unos de los aproximadamente 600.000 héroes que arriesgaron su vida para salvar la de millones de personas en esa noche catastrófica.

Los liquidadores, como se les denominó, eran personas de diferentes nacionalidades cuyas edades oscilaban entre 20 y 45 años, entre los que se contaban bomberos, militares, ingenieros, artesanos y agricultores entre otros, equipados con trajes de seguridad consistentes en mallas de plomo y de una máscara de morro de cerdo, que producía terribles llagas en el rostro y que hoy día se antojan ridiculos porque se sabe a ciencia cierta que poco o nada servian para protegerles. Ellos fueron quienes debieron ingresar, algunos por voluntad de servicio, otros por promesas de recompensas económicas, luego de que se intentara inicialmente despejar los daños del reactor con robots pero la radiación y extremas temperaturas que alcanzaban 2.500 ° C terminaran por fundir sus circuitos.

Mientras que ciudades como Pripyat eran evacuadas 36 horas después de sucedida la explosión, más que nada por la presión de Suecia que fue quien detectó el accidente el día 28 y amenazó con denunciarles internacionalmente, estos valientes ¿o ignorantes? (más lo segundo según la declaración que sigue “En Ucrania, en esa época del año ya hace bastante calor, por lo que fuimos a apagar el fuego en mangas de camisa”, declaró Víctor Birkún, bombero que descansaba en un barracón a 150 metros de la planta cuando ocurrió el accidente) La misión consistia en evitar que sucediera una nueva explosión y devolver al interior del reactor las barras de gráfito y los residuos de combustible que habían quedado sobre lo que quedaba del techo.

Entrando en turnos de 2 minutos debían remover dos palas de tierra o lanzar dentro por lo menos dos barras y volver a salir, otros debian nadar en piscinas contaminadas para sacar deshechos u otros factores contaminantes, otro grupo era el que en helicópteros sobrevolaba la zona del desastre para arrojar sobre el núcleo una mezcla de materiales que consistía en arena, arcilla, plomo, dolomita y boro absorbente de neutrones, finalmente estaban los encargados de rellenar con hormigón un túnel que inicialmente tenía como función albergar un sistema de refrigeración y que finalmente sirvió para afianzar el terreno y evitar que el núcleo se hundiera, a su vez se encargaron de la construcción del sarcófago que debía cubrir nuevamente la planta (el que en el 2004 presentaba serios daños y que ya representaba un nuevo peligro. A partir de septiembre de 2007 se inició la construcción de uno nuevo con la colaboración de varios paises).

Sin embargo, este poco tiempo era suficiente para que quedaran directamente expuestos a las radiaciones que equivalian a la explosión de 500 bombas atómicas como la de Hiroshima, de allí que muchos murieran casi inmediatamente mientras que otros tantos sufrieron toda clase de afecciones que derivaron indefectiblemente en discapacidades de diversa índole, de tal magnitud eran las radiaciones que emitia el reactor que terminada la labor estas personas fueron obligadas a cavar zanjas para enterrar los vehículos y helicópteros utilizados en dicho proceso, creando así el cementerio de Chernobyl… el de “las otras victimas del reactor 4″.

Hoy aquellos que aún viven y cuyo número no es claro, porque aunque el gobierno sólo reconoce la muerte de aproximadamente 25.000, las organizaciones que les agrupan hablan de cifras muy superiores que equivalen a una superviviencia de más o menos el 50% de ellos; la recompensa por los actos de valor son una vida de intenso sufrimiento donde la mayoria aún esperan el pago prometido para por lo menos lograr solventar los gastos médicos de los tratamientos de las secuelas de su actuación, pues ni siquiera pueden acceder a un sistema de salud como consecuencia de la disolución de la URSS, lo que les dejó disgregados por varios paises.

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Chernobyl hoy (Info + Imagenes)


La noche del 26 de Abril de 1986 fue protagonista del desastre nuclear más grande de la historia, durante una prueba, en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento repentino de potencia en el reactor 4 de la Central Nuclear de Chernóbil produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior, generando una nube de radiación que se expandió por toda Europa.

La cantidad de material radiactivo liberado fue cercano a las 200 toneladas, unas 500 veces mayor que la liberada por la bomba atómica arrojada en Hiroshima, causó directamente la muerte de 31 personas, forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación de unas 135.000 personas y provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad en diversos países de Europa septentrional y central.

Después del desastre, un área de 4 kilómetros cuadrados de pinos en las cercanías del reactor adquirieron un color marrón dorado y murieron, adquiriendo el nombre de “Bosque Rojo”. Algunos animales en las zonas más afectadas también murieron o dejaron de reproducirse. Embriones de ratones simplemente se disolvieron, mientras que una manada de caballos abandonada en una isla a 6 km de la central nuclear se extinguió al desintegrarse sus glándulas tiroides.
En septiembre de 2005 la ONU emitió un informe que verificaba la muerte de 4.000 personas entre Ucrania, Bielorrusia y Rusia provocadas por el desastre. Otros informes sitúan entre 30.000 y 70.000 personas fallecidas. Greenpeace afirma que el número real de víctimas en toda europa asciende a 200.000.

La radiación alcanzó a países tan lejanos del núcleo de la explosión, como Austria, Suiza y Francia, y que aún hoy en día, los médicos siguen diagnosticando un número, muy superior a lo habitual, de personas con enfermedades oncológicas y, sobre todo, cáncer de tiroides.

Con el paso del tiempo, el sarcófago construido en torno al reactor 4 justo después del accidente se ha ido degradando por el efecto de la radiación, el calor y la corrosión generada por los materiales contenidos, hasta el punto de existir un grave riesgo de colapso de la estructura, lo que podría tener consecuencias dramáticas para la población y el medio ambiente.
El coste de construir una protección permanente que reduzca el riesgo de contaminación cumpliendo todas las normas de contención de seguridad fue calculado en 1998 en 768 millones de euros. Ucrania, incapaz de obtener esa financiación en el escaso tiempo disponible, solicitó ayuda internacional. Varias conferencias internacionales han reunido desde entonces los fondos necesarios, a pesar de que el presupuesto ha ido aumentando sensiblemente por culpa de la inflación.

En 2004 los donantes habían depositado más de 700 millones de euros para su construcción (en total en esa fecha se habían donado cerca de 1000 millones de euros para los proyectos de recuperación36 ), y desde 2005 se llevan a cabo trabajos para la sustitución del sarcófago, cuya finalización estaba prevista para principios de 2008.























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Algunos logros económicos sociales de la Unión Soviética



-En los cincuenta años que van de 1913 (el punto álgido de la producción de preguerra) a 1963, a pesar de dos guerras mundiales, la intervención extranjera y la guerra civil, entre otras calamidades, la producción industrial total creció más de 52 veces. La cifra correspondiente para los EEUU fue menos de seis veces, mientras que Gran Bretaña a duras penas duplicó su producción. En otras palabras, en unas pocas décadas, gracias a la economía planificada, la Unión Soviética se transformó de una economía agrícola atrasada en la segunda potencia más importante del globo, con una poderosa base industrial, un alto nivel cultural y más científicos que EEUU y Japón juntos

-Las zancadas adelante de la industria soviética en los años 30 coincidieron con la gran crisis y depresión en el mundo capitalista, acompañada por paro masivo y pobreza crónica. Entre 1929 y 1933 la producción industrial americana cayó un 48,7%. La American National Research League estimaba el numero de parados en marzo de 1933 en 17.920.000. En Alemania había más de seis. Estas comparaciones por sí solas nos muestran gráficamente la superioridad de la economía planificada sobre la anarquía de la producción capitalista

-En una población que creció un 15 por ciento, el número de técnicos se multiplicó por 55

-El número de estudiantes a tiempo completo, por seis

-Las camas de hospital casi por diez; los niños atendidos en guarderías, por 1.385

-El número de médicos por 100.000 habitantes era de 205, comparado con 170 en Italia y Austria, 150 en EEUU, 144 en Alemania Occidental, 110 en Gran Bretaña, Francia y Holanda y 101 en Suecia

-La esperanza de vida se duplicó y la mortalidad infantil se redujo a una novena parte

-En 1972, el número de médicos había aumentado desde 135.000 a 484.000 y el número de camas de hospital de 791.000 a 2.224.000.

-En el periodo de la posguerra, sin ningún Plan Marshall de ayuda, la URSS hizo avances colosales en todos los frentes. Gracias a la economía nacionalizada y a la planificación, la Unión Soviética rápidamente reconstruyó sus industrias devastadas, con tasas de crecimiento de más del 10%. Junto con EEUU, la URSS surgió de la guerra como superpotencia mundial. “La historia del mundo no conoce nada parecido”, declara Alec Nove.

-Ya en 1953, la URSS había construido un stock de 1,3 millones de máquinas-herramientas de todo tipo, el doble de las que tenía antes de la guerra. Entre 1945 y 1960, la producción de acero pasó de 12,25 a 65 millones de toneladas; la de petróleo, de 19,4 a 148; y la de carbón, de 149,3 a 513. Entre 1945 y 1964, el ingreso nacional soviético creció un 570%, comparado con el 55% en los EEUU

-No olvidemos que EEUU salió de la guerra con todas sus industrias intactas y dos tercios del oro del mundo en sus cajas fuertes. De hecho, se había beneficiado enormemente del esfuerzo de guerra, y como resultado fueron capaces de imponer su dominación en todo el mundo capitalista.

-La Massachussets Cambridge Engineering Research Association describía la industria del gas natural soviética, que duplicó su producción en menos de diez años, como una “espectacular historia de éxito” (Financial Times, 1/11/85).

-En la URSS, uno de cada tres trabajadores era cualificado, y una gran proporción de hijos de trabajadores tenían acceso a la universidad. El número total de estudiantes de educación técnica, media y superior se cuadruplicó entre 1940 y 1964. En 1970 había 4,6 millones de estudiantes, con 257.000 ingenieros titulados. En comparación, en los EEUU había 50.000 graduados en este campo (ya ves, todo un “caso” el desarrollo de la URSS, ¿verdad?)

-Los alquileres estaban fijados alrededor del 6% de los ingresos mensuales y aumentaron por última vez en 1928. Un pequeño piso en Moscú, hasta hace poco (estos datos son de un artículo redactado hace más de 15 años), costaba unas 2.000 ptas. al mes, incluyendo gas, electricidad, teléfono y agua caliente. El kilo de pan costaba unas 40 ptas. y, al igual que el azúcar y la mayor parte de los productos alimentarios, aumentó de precio por última vez en 1955.

-Los precios de la carne y los derivados de la leche habían aumentado por última vez en 1962

-El Financial Times (18/2/86) escribió que: “el desarrollo de la tierra yerma y con un clima espantoso de Siberia en los últimos 15 años es un logro de ingeniería que iguala en escala y dificultad la construcción del Canal de Panamá.”

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Camarógrafo registra lo que BP oculta: Todo tipo de animales muriendo



Las estrictas medidas de seguridad puestas por British Petroleum no han impedido a John L. Wathen capturar en vídeo y fotografía decenas de delfines e incluso ballenas en el petróleo, algunos muriendo. En un vuelo reciente sobre el Golfo de México, el camarógrafo captó mucho de lo que usted necesita ver sobre el desastre en aguas profundas.

En Youtube, Wathen escribió:
¡Este es el video más emocionalmente perturbador que he hecho!
Se trata del vuelo sobre el derrame de petróleo de la British Petroleum, donde he visto por lo menos 100 delfines nadando sobre el petróleo, algunos moribundos. También fotografié un cachalote cubierto de aceite negro por todas partes. ¿Quién responderá por estas gentiles criaturas?



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Tesoros de Cuba en la Memoria del Mundo


Importantes fondos documentales de Cuba se incorporaron al Programa Memoria del Mundo, de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La colección de José Martí que atesora unos dos mil documentos relacionados con su vida y obra, y los Noticieros ICAIC Latinoamericanos, recopilación cinematográfica más completa de los acontecimientos de Cuba y el resto de la región entre 1959 y 1990, integran el legado.

Igualmente se incluyen las colecciones documentales Vida y Obra de Ernesto Che Guevara y En Canoa del Amazonas al Caribe, epopeya realizada en 1987 para reeditar el descubrimiento de esta área geográfica por las tribus prehistóricas de las cuencas amazónicas.

Completan los fondos el Archivo Histórico del Agrimensor cubano Serafín Sánchez Govín, y la Colección de documentos sobre personalidades y hechos acaecidos en el Hotel Nacional de Cuba, también Monumento Nacional, que en el presente año celebra su Aniversario 80.

En el acto de entrega de los certificados acreditativos, efectuado en la emblemática instalación turística, Juan Antonio Fernández, presidente de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, destacó la importancia de este valioso legado, patrimonio histórico de la nación.

La ceremonia contó con la presencia de reconocidas personalidades como Alfredo Guevara, presidente del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Ana Sánchez, directora del Centro de Estudios Martianos, y otros invitados.

El Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO, se creó en 1992 con el objetivo de preservar todas las obras y colecciones del patrimonio documental mundial, con un valor excepcional.

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Las muestras no sirvieron


Los análisis de la ropa requisada a los hijos adoptivos de la dueña de Clarín estaban contaminados. La jueza Arroyo Salgado citó a los genetistas para determinar qué pudo haber sucedido. Tiene que decidir si ordena nuevos allanamientos. Por Raúl Kollmann e Irina Hauser.

La jueza Sandra Arroyo Salgado llamará a declarar a todos los genetistas que participaron en los trabajos para determinar el ADN de Felipe y Marcela Noble Herrera. El objetivo será esclarecer los motivos por los cuales no se pudo establecer el perfil genético de los hijos adoptivos de la dueña del diario Clarín. Como es obvio, existen dos hipótesis. La primera es que, por inhabilidad o circunstancias propias de estos estudios, las muestras se contaminaron y no se pudo hacer el estudio. La segunda hipótesis es que los jóvenes ya sabían que les iban a requisar la ropa, incluso en el propio juzgado, por lo cual las prendas estaban contaminadas previamente.

Todo indica que la jueza, que ya actuó en tres casos anteriores, tendrá que buscar la forma de conseguir nuevas muestras que permitan establecer el perfil genético de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble. Lo único que sí está claro es que en toda la historia de la búsqueda de nietos nunca se produjo un caso con semejante cantidad de dilaciones, irregularidades, idas y vueltas. Como es obvio, todo se podría evitar si Felipe y Marcela aceptaran entregar sangre –el método más seguro– y admitieran que se determinara de una vez por todas si son o no hijos de desaparecidos.

Desde hace una semana, entre los peritos oficiales y de parte viene circulando la asombrosa versión de que no se estaba pudiendo establecer el ADN de Felipe y Marcela como para compararlo con las muestras que están en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Los trascendidos indican que en las prendas que se le secuestraron a Marcela se encontraron perfiles genéticos de tres personas, algo totalmente inusual. En el caso de Felipe, habría perfiles de dos personas distintas en la ropa que llevaba puesta el día en que los integrantes del Cuerpo Médico Forense y los especialistas del BNDG participaron del allanamiento en la casa de su madre adoptiva.

Según genetistas consultados por este diario, obtener muestras no contaminadas es difícil. Ha ocurrido con casos en que se secuestraron cepillos de dientes o peines. Los nietos supuestamente apropiados, que en estos casos se oponen a la entrega de material genético, tienden a no decir cuál es su cepillo de dientes o su peine, de manera que hubo que repetir los procedimientos en varias oportunidades. También se dice que la contaminación de la ropa no es inhabitual porque el roce, el contacto con otras personas, puede deteriorar la muestra.

En el caso Noble Herrera los hechos llaman la atención. Los hijos de la dueña de Clarín concurrieron al juzgado de Arroyo Salgado para responderle a la magistrada si estaban dispuestos a entregar sangre para el análisis. Ambos contestaron que no. Y cuando después se quejaron por la intercepción de vehículos que se produjo minutos después y el allanamiento en la casa de Ernestina, exhibieron un argumento extraño: “Podrían habernos pedido la ropa en el juzgado, en lugar de interceptar autos o allanar la vivienda de nuestra madre”. En verdad, Arroyo Salgado había recurrido al método menos traumático, obtener la ropa en la casa de los hermanos, permitiéndoles que se la saquen en su propio baño. La frase sobre la toma de la muestra en el juzgado sugiere que, obviamente, iban preparados para eso. Y allí aparece la hipótesis de que la ropa que llevaban puesta estaba previamente contaminada, como otros nietos –en verdad, muy pocos casos– entregaron cepillos de dientes y peines que no eran de ellos. Lo que está claro es que en el momento del allanamiento a la casa de Ernestina, cuando se produjo el secuestro de las prendas, Felipe y Marcela llevaban la misma ropa que en el juzgado y una parte de las prendas requisadas fue ropa interior. Así lo declaró uno de los profesionales que participaron del procedimiento. La contaminación de ropa interior, con dos y hasta tres perfiles genéticos, es asombrosa.

Ahora le queda a la jueza Arroyo Salgado establecer qué es lo que pasó, por qué fracasó la determinación del perfil genético de Marcela y Felipe. Para ello, llamará a declarar a todos los especialistas que participaron de los trabajos. Pero, por supuesto, la magistrada enfrenta una dificultad aún mayor: conseguir las muestras que le permitan hacer la comparación con las familias que buscan a sus nietos apropiados. Nadie sabe si Arroyo Salgado ordenará nuevos allanamientos, procedimientos o cualquier otra movida. Es más, no falta quien afirma que puede volver a citar a Felipe y Marcela para convencerlos de que la forma más eficaz y seria de esclarecer el caso es que se avengan a entregar la muestra de sangre. A priori, parece misión imposible.

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lunes 28 de junio de 2010

Por la Asignación Universal por Hijo, más de 150 mil chicos se incorporaron a las escuelas en la Provincia


El ministro de Educación, Alberto Sileoni, informó que entre 150 y 170 mil chicos se incorporaron a la escuela tras la sanción de la Asignación Universal por Hijo. El funcionario consideró que "impactó positivamente" en el sistema educativo la normativa implementada por el Poder Ejecutivo.

En diálogo con Radio Continental, Sileoni dijo que "tenemos un número muy importante de chicos que se han incorporado por la Asignación Universal por Hijo".

"Impactó positivamente en las escuelas", señaló y apuntó que en la provincia hay entre 150 y 170 mil chicos más en el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires y que a nivel nacional habrían ingresado casi 300 mil jovenes.

El titular de la cartera educativa reconoció que "hay muchos chicos que están afuera de la escuela" y aseguró que desde el gobierno "estamos haciendo muchos esfuerzos para que vuelvan".

"La Asignación Universal por Hijo es una medida que ayuda y hay que seguir pensando en otras medidas que abran puertas sin que por eso se baje la calidad educativa", consideró.

El funcionario subrayó la aprobación la semana pasada por el Consejo Federal de una norma que permite a los jovenes anotarse en la secundaria a mitad de año.

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Se cumplen 10 años del regreso a Cuba del nene que desató una fuerte disputa entre la isla y EEUU



El "niño balsero" Elián González tenía siete años cuando llegó a Estados Unidos en una precaria embarcación, en el que murió su madre. Su padre comenzó a reclamarlo desde Cuba pero sus familiares en Miami se negaban a devolverlo. Diez años después, estudia en una escuela militar de La Habana y es militante de la juventud comunista.

"El niño de ayer es hoy un cubano más. Vive una vida feliz como cualquier otro adolescente a sus 16 años, junto a sus hermanos y su verdadera familia", escribió el diario "Juventud Rebelde", según el periódico español El Mundo.

"Una década después de haber sido el juguete de los enemigos de la Revolución, lo vemos vistiendo su uniforme verdeolivo como estudiante de la escuela militar Camilo Cienfuegos, donde se prepara como futuro oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias", añadió el rotativo de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Cuba.

Hace una década, Elián González protagonizó una disputa de repercusión mediática mundial a raíz de su llegada a Estados Unidos, en un viaje en una embarcación precaria en el que murió su madre, y la reclamación de su padre en Cuba de que le fuese devuelta su custodia.

Los familiares de Elián en Miami, a quienes se les había otorgado en una primera instancia la custodia, se resistieron a devolverlo a su padre, lo que provocó que agentes estadounidenses sacaran al niño por la fuerza de la casa en la que se encontraba. Finalmente, el pequeño regresó a la isla el 28 de junio de 2000.

La última vez que los medios cubanos difundieron imágenes de Elián fue el pasado 3 de abril, cuando participó como delegado en el congreso de la UJC celebrado en La Habana. La televisión lo mostró de uniforme militar durante una breve intervención en la que abogó por reforzar la formación vocacional y la orientación profesional en la carrera militar.

"Debe jugar un papel muy importante el militante debido a que debe desarrollar un trabajo político-ideológico, desarrollando una conciencia en este joven, la necesidad de la defensa de la revolución, la defensa de la patria, la necesidad de formarse como oficial", dijo entonces.

Según la agencia de noticias oficial AIN, Elián González hoy por hoy "disfruta la música, es fiestero, aunque no muy buen bailador; pasa horas frente al ordenador o haciendo "hierros" (pesas) con los amigos", al tiempo que "gusta vestir a la moda, pero no se desvive por las marcas ni el celular" y "no fuma, ni toma, ni lleva tatuajes".

La agencia asegura además que el adolescente es "inteligente, emprendedor, sensible, soñador, intrépido" así como un "líder natural", pese a que "su fuerte no es la oratoria".

Elián ingresó en las juventudes comunistas en 15 de junio de 2008. Hasta que enfermó en julio de 2006, el líder revolucionario Fidel Castro asistió a todos sus cumpleaños, cada 6 de diciembre. El aniversario de su regreso es celebrado todos los años con marchas en su ciudad natal, Cárdenas.

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Presidente Chávez: Comunidad siria está comprometida con Revolución Bolivariana



La comunidad siria en el país está profundamente comprometida con la lucha revolucionaria y es protagonista de la Revolución Bolivariana, afirmó este domingo el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

Durante un encuentro entre su homólogo de la República Árabe Siria, Bashar Al Assad, y los hermanos de esa nación residenciados en el país, destacó que sólo con la unión entre los pueblos se logrará la Patria grande.

“¡Viva Siria! Hemos pasado un maravilloso rato en familia con toda la comunidad siria. Me siento hijo de Siria, como todos ustedes siéntanse hijos de Venezuela. José Martí el prócer cubano fue quien dijo: la Patria es Humanidad”, enfatizó.

El presidente de Siria, Bashar Al Assad, es portador de la bandera del nacionalismo árabe, dijo.

“Necesitamos unirnos con los pueblos árabes. Bashar ha contribuido a este acercamiento. Tenemos enemigos comunes, el estado genocida de Israel y el imperio yanqui. Tenemos los mismos objetivos, llevar adelante una revolución socialista”, resaltó.

El mandatario nacional consideró altamente estratégica esta visita y la firma de los acuerdos, "para fortalecer la integración de nuestros pueblos".

“El capitalismo es el enemigo más grande de los pueblos. Soló con el socialismo seremos libres. Tenemos que trabajar duro para consolidar el mundo nuevo, el mundo pluriplural y desprenderse de las garras del imperialismo”, ratificó.

Con este encuentro se cumple el segundo día en la gira del presidente sirio en Venezuela, quien se convirtió en el primer mandatario de este país en visitar a Venezuela.

Al Assad inició el viernes pasado su primera gira internacional por América Latina y escogió esta nación latinoamericana como la primera parada de su periplo.
Posteriormente el mandatario continuará su gira por Cuba, Brasil y Argentina.

Durante su estadía en el país, se firmaron cuatro instrumentos de cooperación en materia agrícola, comercial, de ciencia y tecnología.

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Chávez, a los periodistas en su día: "Periodistas, artilleros del pensamiento"


El oficio del periodismo se ejerce desde una hermosa trinchera: la defensa del derecho que tienen los pueblos a ser informados, de manera oportuna y veraz, y a expresarse libremente, sin más limitaciones que sus propios y legítimos intereses, Este compromiso convierte al periodista en un combatiente de primera fila.

En Venezuela, el Día del Periodista se celebra el 27 de junio justamente en conmemoración de aquella fecha del años 1818 cuando apareció por primera vez el Correo del Orinoco, creación de ese alfarero de repúblicas y libertades que fue Simón Bolívar.

“Somos libres, escribimos en un país libre, y no nos proponemos engañar al público”, decía el Correo en su primer número, en una lección de quehacer periodístico que mantiene vigencia dos siglos después. Bolívar, siempre visionario, libraba de esta manera la batalla de las ideas. Nos decía: “la imprenta es la artillería del pensamiento”, y agregaba, “es tan útil como los pertrechos en la guerra”. Así consideramos hoy que debe ser el periodismo verdadero, útil para la independencia definitiva, para la unidad de nuestros pueblos, para la labor concientizadora y transformadora.

En este combate de ideas, el periodista debe empuñar armas poderosas: la ética y la justicia. Sólo así evadirá a quienes pretenden convertirlo en cómplice, utilizarlo para la desinformación, la tergiversación, la descontextualización, la omisión, la manipulación. Bien lo dice el Código de Ética del Periodista Venezolano, “el periodista se debe fundamentalmente al pueblo” y en ese sentido debe ser su aliado en la búsqueda de una sociedad más justa.

Un gran periodista venezolano, fundador y director de la Escuela de Periodismo de la UCV, Héctro Mujica, decía que el ideal de todo buen periodista es el de servir y no ser instrumento. Aseguraba que “si bien es cierto que la proporción de periodistas deshonestos es relativamente alta y que a ésta es preciso añadir la de los inconscientes, aquellos que jamás se han preguntado qué hacen, cómo lo hacen, y por qué y para quién lo hacen, no es menos verdadero que los inconformes, los críticos y los conscientes ya forman legión en el mundo. Son esos legionarios de la información en busca de la verdad resortes importantes en el complejo de la vida social y en la transformación de ésta”.

Felicitaciones entonces a los legionarios, a los artilleros, a los periodistas que ejercen su oficio guiados por los valores de la honestidad, la integridad, la dignidad y el compromiso con los más justos intereses populares; que han sabido convertirse en referentes ético y sociales, que han comprendido que son en esencia pueblo, que a él se deben y que jamás deben traicionar sus confianza ni empuñar en su contra las armas de la palabra o del silencio.

¡Patria socialista o muerte!
¡Venceremos!
HUGO CHÁVEZ FRÍAS


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Frente de Resistencia de Honduras ha recogido 650 mil firmas para instaurar Constituyente


El Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) conmemora este lunes su primer aniversario de lucha contra el golpe de Estado perpetrado el 28 de junio de 2009 contra el Gobierno del presidente constitucional de entonces de Honduras, Manuel Zelaya, instancia que tiene como agenda hoy instaurar una Asamblea Constituyente para la refundación del Estado hondureño, para lo cual hay recolectadas 650 mil firmas que avalan esta iniciativa, que proceda contra los delitos políticos cometidos desde entonces y sean sancionados.

El señalamiento lo hizo Lídice Ortega, miembro de la organización Feministas en Resistencia Hondureña, al ser entrevistada este lunes en Agenda Abierta, que transmite Telesur.

Este lunes se cumple un año del golpe de Estado dado en la madrugada del 28 de junio de 2009, cuando el presidente Zelaya fue secuestrado y golpeado por funcionarios de la Fuerza Armada de ese país y posteriormente trasladado, a la fuerza, a Costa Rica.

El golpe de Estado aplicado al mandatario hondureño fue dirigido por la burguesía imperial, con el apoyo de un grupo minoritario de la Fuerza Armada de esa nación. Actualmente, y tras unas polémicas elecciones convocadas por los golpistas, el Ejecutivo de esta nación lo asumió Porfirio Lobo, actual sucesor de la dictadura en este país.

Lídice Ortega subrayó que del golpe en Honduras surge la necesidad de unificar la resistencia popular.

Antes de este hecho, los movimientos sociales y demás organizaciones trabajaban cada una por sus propios intereses, sin estar coordinados, “pero el golpe nos presentó un panorama que propició que se gestara la unificación de la resistencia, por parte de los diferentes sectores sociales, lo cual, hoy, está plasmado en el Frente Nacional de Resistencia Popular, movimiento social hondureño en el que todos tenemos representación”, destacó.

El golpe y la resistencia

Manuel Zelaya fue reconocido como Presidente constitucional de Honduras, plenamente, por la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (Alba), la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo de Río, así como por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ésta última que aprobó por unanimidad una resolución que condenaba el golpe de Estado.

De hecho, la OEA, durante una asamblea general extraordinaria reunida en la sede del organismo, en Washington, suspendió, por aclamación, la membresía de Honduras, lo cual fue aprobado por 33 de los 34 miembros de la organización.

El domingo 5 de julio, siguiente al golpe, Zelaya intentó retornar a su nación, acompañado por una delegación internacional de alto nivel integrada por los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Fernando Lugo; el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y el titular de la Asamblea General de la ONU, Miguel D" Escoto.

Sin embargo, el ejército golpista de Honduras impidió el aterrizaje del avión comercial con matrícula venezolana que trasladaba a Zelaya desde Washington hasta Tegucigalpa y arremetió contra cientos de personas que se encontraban en las inmediaciones del aeropuerto para esperar el regreso del presidente constitucional al país centroamericano, acción que dejó un saldo de cuatro muertos.

No obstante, el pueblo hondureño, desde ese 28 de junio, no dejó de estar en las calles, efectuó diversas movilizaciones y manifestaciones populares de carácter pacífico en Tegucigalpa, en resistencia a los golpistas y en reclamo a la restitución de Zelaya a sus funciones en la Presidencia.

El lunes 21 de septiembre, Zelaya logró entrar a territorio hondureño y lo acogió la embajada de Brasil en la nación centroamericana, donde pese al toque de queda impuesto por la dictadura de Roberto Micheletti, cientos de personas permanecieron en sus inmediaciones, donde igualmente se cortó el servicio eléctrico, lo que afectó la labor de medios de comunicación social.

Las fuerzas golpistas acrecentaron sus acciones represivas contra el pueblo, mientras en Tegucigalpa, miles de personas continuaban en las calles y desde el interior del país llegaron a la capital hondureña caravanas de vehículos con miembros de la resistencia.

Lídice Ortega, en su entrevista por Telesur, relató que en horas de la tarde del 28 de junio, diversos líderes de movimientos sociales y de otras organizaciones populares decidieron hacer una asamblea en plena calle, frente a la Casa Presidencial y a partir de ese momento se constituyeron como el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, “pero luego tuvimos la necesidad de convertir esa instancia en una organización política nacional y así surgió el Frente Nacional de Resistencia Popular”.

Porfirio Lobo ha manifestado que la verdadera intención de Manuel Zelaya era supuestamente “perpetuarse en el poder”, ante lo cual la líder feminista sostuvo que el sucesor de la dictadura en Honduras no tiene fundamento alguno para hacer ese señalamiento y, por ende, está equivocado.

“Además, en todo caso, no se pude avalar un golpe de Estado como una vía para resolver alguna situación política, aparte que tenemos claro que Lobo no tiene intención de mejorar la situación en el Estado hondureño, ni siquiera reconoce que lo que ocurrió fue un crimen y las persecuciones y asesinatos que están sucediendo actualmente en la nación también lo son, por lo tanto, lejos de superar la violencia que comenzó hace un año contra el pueblo y la persecución, esto continúa”, denunció Ortega.

Es conocido que el verdadero motivo que originó el golpe de Estado en Honduras por parte de factores de poder de derecha y ultraderecha fue la sugerencia de Zelaya de realizar una cuarta urna para consultar al pueblo, de manera democrática aunque no vinculante, acerca de que si quería tener la posibilidad de votar sobre una Asamblea Constituyente.

Comisión de verdad investigará asesinatos y persecuciones

Actualmente, en Honduras, 95% de los medios de comunicación social responde a los intereses de la oligarquía de ese país, por ende, los medios independientes son muy escasos, lo cual ha contribuido a que en el tema de la persecución y asesinatos a periodistas lo que predomine sea la impunidad.

Esto lo señaló el director de Radio Globo de Honduras, David Romero, en una entrevista que dio la semana pasada a Telesur.

Radio Globo es una emisora privada, cuya política editorial establece la inclusión y defensa de los intereses del pueblo en función del proceso de cambios en Honduras, “lo que molestó mucho a los golpistas, de ahí que nuestra labor fuera tan limitada en función del cerco mediático de la oligarquía, para vendernos otra verdad que no es realmente la de mi país”, sostuvo Romero.

Ante esta coyuntura, Romero apuntó que han solicitado al Frente Nacional de Resistencia en Honduras, que es el elemento de movilización que tienen más disponible, que incorpore de manera permanente en su agenda de denuncias el tema de la persecución y atentados contra periodistas y la libertad de expresión.

Sobre este punto, a Lídice Ortega se le consultó este lunes acerca de declaraciones de Porfirio Lobo quien sobre este tema ha sostenido que a niveles de aparatos de Estado no hay alguna organización nacional que esté avalando asesinatos, ni persecuciones políticas.

Ortega fue enfática al afirmar que los medios cuando reseñan esos asesinatos no sólo de periodistas, que ya van nueve, sino de líderes comunitarios, entre otros, vinculan a las víctimas con el narcotráfico o con pandillas, y nunca como líderes políticos relacionados con el frente de resistencia, todo para justificar los crímenes.

“Me parece, además, que las declaraciones de Lobo contrastan con las de la Comisión de la Verdad de la OEA, que fue a Honduras y constató que los instrumentos legales en este país no estaban funcionando.

“Entonces, en vista de que Lobo no le quiere creer a la comisión, el Frente Nacional de Resistencia Popular, hoy mismo, está comenzando la instalación de una Comisión de Verdad, integrada por miembros de movimientos sociales en el ámbito mundial, inclusive, reconocidos como defensores de los derechos humanos, así como por hondureños que tienen una amplia historia en el trabajo por la defensa de estas garantías”, informó Ortega.

Comentó que esta comisión iniciará una serie de investigaciones para luego presentar un informe ante el Parlamento Latinoamericano y la Comisión de la Verdad de la OEA, que es la oficial.

“Mientras Porfirio Lobo insiste en que no hay persecuciones en Honduras, el pueblo sigue clamando respeto a los derechos humanos de todos los miembros de la población, de todos los niveles”, aseveró.

Representantes de la Organización de Periodistas Iberoamericanos (OPI) declararon recientemente que denunciarían ante el Tribunal Penal Internacional y otros organismos internacionales a Porfirio Lobo, por ignorar los múltiples asesinatos a periodistas que se han perpetrado en Honduras y que suman nueve en lo que va de 2010.

En un comunicado emitido por el gremio, expresaron que las autoridades actuales han demostrado un total desprecio por los derechos humanos y la libertad de los ciudadanos, particularmente la de los profesionales del periodismo.

Adicionalmente a los crímenes cometidos en contra de los comunicadores sociales, también existen denuncias por el asesinato de más de 50 abogados, políticos, empresarios y gente del pueblo a manos de bandas armadas que, presuntamente, trabajan para el Estado.

El documento de la OPI fue suscrito por el presidente del organismo, el venezolano, Álvaro Julio Martínez, quien aprovechó para instar a la comunidad internacional a que intervengan para que acaben estos asesinatos y se respeten los derechos de aquellos que sólo han cumplido con el deber de informar.

Lídice Ortega resaltó que, además, en Honduras se está elaborando una carta por la dignidad y la liberación del país, para lo cual también se solicita el llamado a una Constituyente, epístola que se está elaborando desde hace tres meses y desde entonces hay recolectadas 650 mil firmas que avalan esta iniciativa.

“Es que hoy, el frente tiene como agenda llevar la Asamblea Constituyente para refundar Honduras, porque queremos una Honduras para el pueblo, recuperar nuestros recursos naturales y nuestra forma de vida, en un país donde 80% de la población es pobre y no estamos reflejados en ningún lado en la Constitución, y menos las mujeres”, insistió Ortega.

Ortega informó que para conmemorar el primer aniversario de la resistencia popular están organizando para este lunes una marcha que va a salir del Oriente de Honduras a los lugares más simbólicos y emblemáticos, donde la pueblo resistió el golpe, el 28 de junio del año pasado.

Esta actividad será la antesala a la instalación de la Comisión de Verdad.

fuente: abn.info.ve Bookmark and Share

Reflexiones de Fidel: Saber la verdad a tiempo


Cuando escribía cada una de mis Reflexiones anteriores, a medida que una catástrofe para la humanidad se aproximaba aceleradamente, mi mayor preocupación era cumplir el deber elemental de informar a nuestro pueblo.

Hoy estoy más tranquilo que hace 26 días. Como siguen ocurriendo cosas en la corta espera, puedo reiterar y enriquecer la información a la opinión pública nacional e internacional.

Obama se comprometió en asistir el dos de julio al partido de cuartos de final, si su país obtenía la victoria en los octavos de final. Él debiera saber más que nadie, que esos cuartos de final no podrían realizarse ya que antes ocurrirán gravísimos acontecimientos, o al menos debiera saberlo.

El pasado viernes 25 de junio, una agencia internacional de noticias de conocida minuciosidad en los detalles de las informaciones que elabora, publicó las declaraciones del “…comandante de la Armada del cuerpo élite de los Guardianes de la Revolución Islámica, general Ali Fadavi…” -advirtiendo - “…que si Estados Unidos y sus aliados inspeccionan a los barcos iraníes en aguas internacionales ‘recibirán una respuesta en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz’”.

La información fue tomada de la agencia local de noticias Mehr, de Irán.

Dicha agencia, según el despacho, comunicó: “Fadavi añadió que ‘la Armada de los Guardianes de la Revolución cuenta actualmente con centenares de embarcaciones dotadas con lanzaderas de misiles’.”

La información elaborada casi a la misma hora de lo publicado en Granma, o tal vez antes, parecía en algunos puntos una copia al carbón de los párrafos de la Reflexión elaborada el jueves 24 de junio y publicada en ese periódico el viernes 25.

La coincidencia se explica por el uso elemental que siempre aplico del razonamiento lógico. Yo no conocía una palabra de lo que publicó la agencia local iraní.

No albergo la menor duda de que tan pronto las naves de guerra de Estados Unidos e Israel ocupen sus puestos -junto al resto de las embarcaciones militares norteamericanas ubicadas en las proximidades de las costas iraníes - e intenten inspeccionar el primer buque mercante de ese país, se desatará una lluvia de proyectiles en una y otra dirección. Será el momento exacto en que se iniciará la terrible guerra. No es posible prever cuántas naves se hundirán ni de qué bandera.

Saber la verdad a tiempo es para nuestro pueblo lo más importante.

No importa que casi todos por natural instinto, podría decirse que el 99,9 por ciento o más de mis compatriotas, conserven la esperanza y coincidan conmigo en el deseo sincero de estar equivocado. He conversado con personas de los círculos más cercanos y a la vez recibido noticias de tantos ciudadanos nobles, abnegados y cumplidores de su deber, que al leer mis Reflexiones no impugnan en lo más mínimo sus consideraciones, asimilan, creen y tragan en seco los razonamientos que expongo, sin embargo, dedican de inmediato su tiempo a cumplir con el trabajo, al que consagran sus energías.

Eso es precisamente lo que deseamos de nuestros compatriotas. Lo peor es que repentinamente se conozcan las noticias de gravísimos acontecimientos, sin haber escuchado antes noticia alguna sobre tales posibilidades, entonces cundirá el desconcierto y el pánico, que sería indigno de un pueblo heroico como el cubano, que estuvo a punto de ser objetivo de un ataque nuclear masivo en octubre de 1962, y no vaciló un instante en cumplir el deber.

En el desempeño de heroicas misiones internacionalistas, combatientes y jefes valientes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias estuvieron a punto de ser víctimas de ataques nucleares contra las tropas cubanas que se aproximaban a la frontera sur de Angola, donde las fuerzas racistas sudafricanas habían sido desalojadas tras la batalla de Cuito Cuanavale y se atrincheraban en la frontera con Namibia.

El Pentágono, con el conocimiento del Presidente de Estados Unidos, suministró a los racistas sudafricanos alrededor de 14 armas nucleares a través de Israel, más poderosas que las que fueron lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, como hemos explicado en otras reflexiones.

No soy profeta ni adivino. Nadie me informó una palabra de lo que iba a ocurrir; todo ha sido fruto de lo que hoy califico como el razonamiento lógico.

No somos novatos ni entrometidos en este complicado tema.

En la poscrisis nuclear, se puede augurar lo que ocurrirá en el resto de América de lengua iberoamericana.

En tales circunstancias, no se podrá hablar de capitalismo o socialismo. Sólo se abrirá una etapa de administración de los bienes y servicios disponibles en esta parte del continente. Inevitablemente seguirán gobernando cada país los que hoy están al frente del gobierno, varios muy cercanos al socialismo y otros llenos de euforia por la apertura de un mercado mundial que hoy se abre para los combustibles, el uranio, el cobre, el litio, el aluminio, el hierro, y otros metales que hoy se envían a los países desarrollados y ricos que desaparecerá repentinamente.

Abundantes alimentos que hoy se exportan a ese mercado mundial también desaparecerán de forma abrupta.

En semejantes circunstancias, los productos más elementales que se requieren para vivir: los alimentos, el agua, los combustibles y los recursos del hemisferio al sur de Estados Unidos, abundan para mantener un poco de civilización, cuyos avances descontrolados han dirigido la humanidad a semejante desastre.

Hay, sin embargo, cosas muy inciertas todavía, ¿podrán abstenerse las dos más poderosas potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia, de emplear una contra la otra sus armas nucleares?

Lo que no cabe la menor duda es que desde Europa, las armas nucleares de Gran Bretaña y Francia, aliadas a Estados Unidos e Israel -que impusieron con entusiasmo la resolución que inevitablemente desatará la guerra, y ésta, por las razones explicadas, de inmediato se volverá nuclear-, amenazan el territorio ruso, aunque el país al igual que China ha tratado de evitar en la medida de las fuerzas y las posibilidades de cada una de ellas.

La economía de la superpotencia se derrumbará como castillo de naipes. La sociedad norteamericana es la menos preparada para soportar una catástrofe como la que el imperio ha creado en el propio territorio de donde partió.

Ignoramos cuáles serán los efectos ambientales de las armas nucleares, que inevitablemente estallarán en varias partes de nuestro planeta, y que en la variante menos grave, se van a producir en abundancia.

Aventurar hipótesis sería pura ciencia ficción de mi parte.

Fidel Castro Ruz


Junio 27 de 2010


2 y 15 p.m.

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Se animan los terroristas anticubanos


Guillermo Novo Sampoll en junio de 1969.

La administración demócrata en la Casa Blanca, transita por su segundo año y la impunidad para los terroristas anticubanos continúa. El criminal internacional Luis Posada Carriles, sigue en el disfrute del amparo de las autoridades, la próxima vista de su proceso judicial se espera suceda en enero del 2011, recorre el sexto año de dilaciones y pretextos, para tan solo juzgarlo por delitos menores, no por los crímenes de lesa humanidad, esos que no prescriben, cometidos u ordenados por él durante años y aún impunes.

Ahora, la prensa registra las declaraciones de Guillermo Novo Sampoll, quien desde agosto de 2004, regreso al refugio de Miami, después de ser ilegalmente indultado en Panamá, cuando había sido condenado por el intento de magnicidio contra el Presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, en noviembre de 2000. ¿Por qué, este terrorista confeso, se anima a mostrar nuevamente su verdadera cara? ¿Lo inspira la protección de las autoridades norteamericanas a Posada Carriles?, ¿Por qué defiende al terrorismo como opción violenta para lograr sus objetivos, al extremo de calificar a los llamados disidentes como “débiles mentales”?

En la administración demócrata, que gobernó a los Estados Unidos entre 1993 y 2000, los terroristas anticubanos ejecutaron 122 actos de terror, la actual les permite libremente golpear los tambores de la guerra con el empleo del terrorismo.

Guillermo Novo, junto a Ignacio, su hermano fallecido conformaron uno de los binomios más peligrosos en las últimas cuatro décadas del siglo XX por su accionar terrorista dentro de los grupos criminales radicados en Miami. Ambos fracasaron cuando intentaron impactar con un cohete al edificio de la ONU en New York, en el momento en que el Comandante Ernesto Che Guevara pronunciaba un discurso allí.

Los dos fundaron la organización terrorista y fascista Movimiento Nacionalista Cubano, MNC, en 1959, banda dedicada a sembrar el terror dentro de los Estados Unidos, después formaron Omega-7, el 11 de septiembre de 1974 para recordar el primer año del golpe fascista en Chile.

Guillermo violó su libertad condicional para ponerse al servicio de la Dirección de Inteligencia Nacional de Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte, recibió al agente de la CIA Michael Townley en Union City y organizó el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier en Washington, ejecutado el martes 21 de septiembre de 1976 y donde además de éste, muriera la joven norteamericana de 26 años, Ronni Moffitt.

Este criminal y mafioso estableció nexos con la familia Gambino y la mafia de New York, para emplear a miembros de Omega-7, como sicarios para trabajos de ajustes de cuentas, entre los que se destacaron el terrorista Pedro Remón, Pedro Palmero y Eduardo Arocena. El terrorista Carlos Dominicis era el contacto entre el sindicato del crimen y los hermanos Novo.

El general chileno Manuel Contreras Sepúlveda confirmó en el 2004, que Guillermo Novo, viajó a Buenos Aires para interrogar a los diplomáticos cubanos secuestrados el 9 de agosto de 1976. Michael Townley, al servicio de la DINA chilena, lo había llamado para que lo acompañara en esa macabra misión.

El terrorista Orlando Bosch, se adjudicó el secuestro, desaparición y muerte de los dos jóvenes diplomáticos. Guillermo Novo, no ha revelado los detalles de este viaje, ni la información que obtuvo de los interrogatorios, sólo le confió a Gaspar Jiménez, que los cubanos no revelaron ningún secreto y habían muerto como hombres.

Las autoridades norteamericanas encargadas de combatir al terrorismo doméstico en Estados Unidos, conocen el largo historial de Guillermo Novo. La referencia del FBI sobre él, es una prueba irrefutable: “Considerando que el sujeto ha transportado explosivos plásticos en su persona, deberá acercársele con precaución.” Informe del FBI105-1987 de William J. Davis

Esta es la advertencia que aparece también subrayada en el informe del oficial del FBI William J. Davis, redactado por la oficina operativa de terreno de Newark, New Jersey el 31 de enero de 1969 registrado con el número 105-19876 y el 105-164011 del Buró.

En el documento se especificaba que Novo Sampoll seguía en libertad condicional en el Condado de Hudson y que era uno de los dirigentes más prominentes del Movimiento Nacionalista Cubano, organización de extremistas cubanos.

Según el oficial de libertad condicional de Novo Sampoll, Thomas H. Neary, el MNC era una organización “anti Castro” con jefatura en Miami, Florida. Su Director Nacional era Felipe Rivero Díaz, quien residía en Miami. Esta organización de la cual Novo era figura principal, se había adjudicado el crédito por poner bombas y la destrucción de propiedades en varios países para protestar contra el gobierno de Cuba. Su hermano, Ignacio Novo, era el jefe titular de la sección de NewYork-New Jersey.

Según la fuente del FBI NK T-1, el 1 de octubre de 1968 se realizó una reunión general del MNC en Unión City, Nueva Jersey. Seis días después el mismo informante dijo que los hermanos Novo Sampoll, estaban cansados de Felipe Rivero y su nueva política. Ellos pensaban que Rivero actuaba de una manera “estúpida”, particularmente respecto a su resistencia en ese momento de dedicarse a actividades terroristas.

Los dos discutieron las órdenes emitidas por Felipe Rivero, de que el MNC debería cesar temporalmente las actividades terroristas en Estados Unidos y en su lugar, concentrar tales actividades en blancos fuera de Estados Unidos. Ya desde entonces, Guillermo Novo, era defensor a ultranza de la violencia, y las autoridades norteamericanas lo conocían.

En los antecedentes del mencionado Informe resumen de la oficina del FBI en Newark, NK 105-19876-32, página 8, se precisa que Guillermo Novo, fue entrevistado el 23 de diciembre de 1964 por el Departamento de Policía de Nueva York después de su detención con relación al ataque con bazooka contra la sede de la ONU en la cual admitió su participación.

En el informe de Nueva York del agente especial Francis J. O´Brien, del 30 de abril de 1968, bajo el título de Movimiento Nacionalista Cubano, IS-CU; NM-CU, expediente del Buró 97- 4149, NK 105-16824, y clasificado secreto. Se expone un resumen de una entrevista con Guillermo Novo y su hermano Ignacio como figuras principales del MNC con Alfredo Izaguirre Horta, redactor del “Diario La Prensa”, un periódico de habla hispana de la ciudad de Nueva York. La entrevista apareció en la edición del 31 de enero de 1968 y citaba a Guillermo diciendo que el MNC tiene células operando en Sur América y lugares como México, Canadá y Europa; y que el MNC tendrá participación en todo lo que tenga que ver contra “el marxismo leninismo.”

Además, esto incluirá todo desde embajadas a barcos mercantes, y con o sin ayuda de otros países, el MNC continuará llevando la guerra en todas las esquinas del mundo hasta que ellos liberen a Cuba o mueran en el intento.
También en el Informe resumen de la oficina local del FBI en Newark, Nueva Jersey, redactado por el agente especial Richard B. Murdock del 31 de mayo de 1967, sobre el caso del expediente del Buró 105-164011, expediente de NK 105-19876-32, p. 41, se señala que el 7 de abril de 1967, Guillermo Novo fue entrevistado, en relación con la explosión del Hotel Ruby Foo en Montreal, Canadá el 11 de marzo de ese mismo año. Novo negó toda participación en el hecho.

Los investigadores del FBI estaban convencidos de que Guillermo Novo, era uno de los ejecutores directos de los actos terroristas, las autoridades canadienses habían solicitado cooperación para esclarecer los hechos. En la página 13 del mismo informe mencionado, se indica que el 17 de septiembre de 1964, Novo fue entrevistado sobre su complicidad con la explosión en el carguero cubano María Teresa en Montreal el 9 de agosto de ese año. Novo, como le había aconsejado su abogado, negó toda relación con el hecho.

Después en la página 17, se narra el interrogatorio a Novo el 17 de febrero de 1965, nuevamente éste negó toda relación con la explosión en el María Teresa. El 13 de agosto del mismo año, Novo fue arrestado para ser investigado y negó algún conocimiento personal sobre la explosión en el María Teresa. El FBI y las autoridades canadienses tenían la certeza de que Novo era el terrorista que había ordenado o ejecutado la acción pero no podían probarlo.

Novo continuó sus actos terroristas al frente del MNC y el agente especial de Newark, William J. Davis, en su informe del 11 de marzo de 1968, clasificado secreto, registró que el 27 de febrero de ese año, Novo fue llamado a declarar para indagarlo sobre la explosión en la embajada soviética en Washington, D.C. el 21 de ese mes.

El 24 de abril, una vez más Novo fue indagado sobre la explosión de una bomba en el Consulado Mexicano y la Oficina Turística Española, en New York, dos días antes y negó toda relación con esos hechos.

El 20 de noviembre de 1968, Novo Sampoll, fue investigado por el FBI acerca de la observación y seguimiento que hacía de los movimientos de los diplomáticos y sobre la sede de la Misión de Cuba ante la ONU. Novo había sido detectado cuando merodeaba y realizaba llamadas amenazadoras al personal cubano allí acreditado. Así lo registró en agente especial Davis en su informe clasificado secreto, que aparece en el expediente del Buró 105- 164011, expediente de NK 105-19876-198, páginas 11-14. Guillermo Novo fue entrevistado respecto a llamadas a y contactos con la Misión de Cuba ante la ONU. El informe mencionado, especifica que Novo fue entrevistado por agentes de New York el 8 y el 9 de julio, entonces, negó que el propósito de su seguimiento en la Misión de Cuba hubiese sido para un plan de asesinato y planteó que lo había hecho porque quería lograr la “deserción” de un diplomático cubano.

Estos son breves datos de la abundante información que el FBI atesora en sus archivos secretos sobre el extenso expediente criminal de Guillermo Novo Sampoll, el terrorista, que ahora sin temor coloca al terrorismo como la opción para derrocar a la Revolución cubana

¿Actuará ahora por iniciativa propia, estará probando la reacción de la administración o la impunidad de la misma lo anima? Las autoridades norteamericanas tienen la palabra.

El autor es es profesor e investigador universitario.

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Cientos de detenidos en protestas contra la reunión de los poderosos


Al menos 500 personas fueron detenidas durante las manifestaciones populares registradas en Toronto, Canadá, en rechazo a la cumbre de mandatarios del G-20.

Más de 10 mil personas salieron a la calle para pedir por cambios profundos en las políticas económicas impulsadas y respeto a los derechos humanos. Desde la alcaldía de Toronto se indicó que hay algunos detenidos que afrontan cargos como obstrucción a la justicia y destrucción de propiedad. Autoridades locales reabrieron algunas vías de comunicación y estaciones del subterráneo que habían sido cerrados como medida preventiva.

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sábado 26 de junio de 2010

Exclusiva: el General fuera de control


Obama destituye a Stanley McChrystal, el más alto comandante de EE UU en Afganistán, después de sus declaraciones en un reportaje de 'Rolling Stone'. Este es el artículo completo, donde McChrystal critica al entorno de Obama y ridiculiza al vicepresidente Joe Biden. McChrystal había tomado el control de la guerra, no perdiendo nunca de vista al verdadero enemigo: los blandengues de la Casa Blanca. Por Michael Hastings

“¿Cómo he podido verme metido en esta cena?”, pregunta el General Stanley McChrystal. Es jueves por la noche de mediados de abril, y el Comandante de las Fuerzas Armadas y de la OTAN en Afganistán está sentado en la suite de un Hotel Westminter, de cuatro estrellas, en París.
Se encuentra en Francia para vender su nueva estrategia de guerra a nuestros aliados de la OTAN –para mantener la ficción, en esencia, de que de verdad tenemos aliados. Desde que McChrystal asumió el mando, hace un año, la guerra de Afganistán se ha convertido en propiedad exclusiva de los Estados Unidos. Las oposiciones a la guerra ya han acabado con el Gobierno danés, forzando la dimisión del Presidente alemán y provocando que tanto Canadá como Holanda anunciaran la retirada de sus 4.500 tropas. McChrystal está en París para evitar que a los franceses, que han perdido más de 40 soldados en Afganistán, les tiemblen las piernas y comiencen a dudar.
“La cena viene con el puesto, señor”, dice su jefe de gabinete, el Coronel Charlie Flynn.
McChrystal se gira rápido en su silla.
“Eh, Charlie, ¿viene esto con el puesto?”, le pregunta.
Mientras, le enseña el dedo del centro.
El General mira a su alrededor, a la habitación que su equipo de viaje de diez personas ha convertido en un centro de operaciones a gran escala. Las mesas están llenas de ordenadores portátiles de gran resistencia y de cables azules entrecruzados sobre la gruesa moqueta del hotel, conectados a antenas parabólicas para proveer línea de teléfono encriptada y comunicación vía e-mail.
Va vestido de civil e informal, con corbata azul, una camisa y pantalones de sport (McChrystal no está en su salsa). París, como uno de sus asesorares dice, es “la ciudad más anti-McChrystal que se pueda imaginar”. El General odia los restaurantes lujosos, rechazando cualquier lugar con velas sobre las mesas, por ser “demasiado Gucci”. Prefiere su cerveza Bud Light con sabor a lima (su favorita) al Burdeos; y películas como Pasado de vueltas (comedia deportiva intrascendente), su filme favorito, a Jean-Luc Godard. Además, estar en el escaparate de cara a la opinión pública nunca ha sido un lugar donde McChrystal se ha sentido cómodo: antes de que el Presidente Obama lo pusiera al mando en la guerra de Afganistán, estuvo cinco años llevando a los Black Ops (grupos de operaciones especiales) más secretos del Pentágono.

“¿Cuál es la última hora en el bombardeo de Kandahar?”, le pregunta McChrystal a Flynn. La ciudad ha sido golpeada con dos potentes coches bomba en un solo día, levantando la duda sobre las garantías del General de que podía arrancársela a los talibanes.
“Parece que hay dos KIAs [Killed in action, muertos en acción], pero no me lo han confirmado”, dice el jefe de gabinete Flynn.
McChrystal echa un último vistazo a la suite. A sus 55 años, está descarnado y delgaducho, algo así como una versión mayor de Christian Bale en la película Rescate al amanecer. Sus ojos azul oscuro tienen la inquietante habilidad de penetrarte cuando se fijan en ti. Si la jodes o le decepcionas, pueden destrozar tu alma sin la necesidad de que él alce la voz.
“Preferiría que me pegaran una paliza todos los que caben en esta habitación a tener que ir a esa cena”, dice McChrystal.
Hace una pausa.
“Desafortunadamente, nadie de esta habitación podría hacerlo”:
Y sale por la puerta.
“¿Con quién va a la cena?”, le pregunto a uno de sus ayudantes.
“Algún ministro francés”, me dice, “es una gilipollez”.
A la mañana siguiente, McChrystal y su equipo se juntan para preparar un discurso que él va a dar en la École Militaire, la academia militar francesa. El General se enorgullece de ser más agudo y tener más cojones que nadie. Pero su descaro tiene un precio: aunque McChrystal ha estado al mando de la guerra durante sólo un año, en ese tiempo se las ha apañado para cabrear a casi todas las partes implicadas en el conflicto. El otoño pasado, durante una sesión de preguntas y respuestas, tras un discurso que había dado en Londres, McChrystal calificó la estrategia antiterrorista del vicepresidente de EE UU, Joe Biden, como “corta de miras”, alegando que conduciría a un estado de “Caos-istán”. El comentario le valió una colleja del Presidente Obama en persona, que llamó al General a una lacónica reunión privada a bordo del Air Force One. El mensaje a McChrystal fue claro: cállate la puta boca y pasa desapercibido.
Ahora, repasando las notas de su charla en París, McChrystal duda en voz alta qué pregunta sobre Biden le tocará hoy, y cómo deberá responder. “Yo nunca sé qué va a pasar cuándo subo a responder preguntas, ése es el problema”, dice. Entonces, incapaces de prestarse una ayuda real, él y su equipo imaginan cómo sería esa contestación sobre el vicepresidente: “¿Está usted preguntando por Biden? ¿Quién es ese?”, dice McChrystal riendo. “¿Biden?”, sugiere su ayudante de más rango. “¿Has dicho bite me [que en inglés significa ‘muérdeme’ o una forma menos incorrecta de ‘que te den por culo’]?".

Cuando Barack Obama pisó el Despacho Oval, inmediatamente se preparó para actuar en la promesa más importante de su campaña en política internacional: volverse a centrar en la guerra de Afganistán, en lo que nos llevó a invadirlos en primer lugar. “Quiero que los americanos lo entiendan”, decía en marzo de 2009. “Tenemos un claro y centrado objetivo: interrumpir, desmantelar y vencer a Al Qaeda en Paquistán y Afganistán”. Mandó 21.000 tropas más a Kabul, el mayor incremento desde que comenzara la guerra en 2001. Siguiendo el consejo del Pentágono y de la Junta de Jefes de Estado Mayor, también despidió al General David McKiernan –entonces, el Comandante de EE UU y de la OTAN en Afganistán– y lo reemplazó por un hombre que no conocía y con el que apenas se había encontrado: el General Stanley McChrystal. Era la primera vez que un alto General había sido relevado de servicio en tiempos de guerra en más de 50 años, desde que Harry Truman apartara al General Douglas MacArthur en plena Guerra de Corea.
A pesar de que votó por Obama, McChrystal y su nuevo Comandante en Jefe no conectaron. El General se encontró por primera vez con Obama una semana después de que éste asumiera el cargo, cuando el Presidente se reunió con una docena de oficiales militares senior en una sala del Pentágono conocida como El Tanque. De acuerdo con fuentes cercanas a la reunión, McChrystal pensó que Obama pareció “incómodo e intimidado” por la habitación repleta de militares de altos vuelos. Su primera reunión en solitario tuvo lugar en el Despacho Oval, cuatro meses después, cuando McChrystal ya tenía su trabajo en Afganistán, y no fue mucho mejor. “Era una operación fotografía de diez minutos”, cuenta un asesor de McChrystal. “Obama claramente no sabía nada de él ni quién era. Estaba con el tipo que iba a dirigir su jodida guerra, pero no parecía muy comprometido. El jefe quedó muy decepcionado”.
Desde el principio, McChrystal estaba decidido a dejar su sello personal en Afganistán, a usarla como un laboratorio para una controvertida estrategia militar llamada la Contrainsurgencia. COIN, como es conocida la teoría, es la nueva Biblia de los jefazos del Pentágono. Se trata de una doctrina que pretende compatibilizar la preferencia de los militares por la violencia de alta tecnología con las demandas de batallas prolongadas en el tiempo, en Estados fallidos.
COIN llama al envío de ingentes cantidades de tropas sobre el terreno, no sólo para destruir al enemigo, sino también para vivir entre la población civil y, lentamente, reconstruir, o construir de la nada, otro Gobierno de la nación. Un proceso que incluso sus defensores más acérrimos admiten que requiere años, si no décadas, para llevarse a cabo. Esta teoría, esencialmente, redefine las fuerzas militares, expandiendo su autoridad (y sus fondos) para abarcar las vertientes diplomática y política de la guerra: piense en los Boinas Verdes [fuerzas especiales del Ejército de EE UU] como si fueran voluntarios de operaciones de paz. En 2006, el General David Petraeus testó la teoría en Irak durante su invasión y, rápidamente, se ganó un núcleo duro de seguidores y asesores, formado por periodistas, oficiales militares y civiles. Apodados COINdinistas por su entusiasmo sectario, este influyente equipo creyó que la doctrina sería la solución perfecta para Afganistán. Lo único que necesitaban era un General con suficiente carisma y desparpajo político para implementarla.

Cuando McChrystal se apoyó en Obama para impulsar la guerra, lo hizo con el mismo arrojo con el que cazaba terroristas en Irak: descubre cómo opera tu enemigo, sé más rápido y despiadado que nadie y elimina a esos cabrones. Tras llegar a Afganistán en junio de 2009, el General dirigió un análisis de rendimiento ordenado por el secretario de Defensa, Robert Gates.
El infame documento se filtró a la prensa, con una conclusión nefasta: si no mandábamos otras 40.000 tropas –hinchando el número de Fuerzas Armadas en casi la mitad– estábamos en peligro de “operación fracasada”. La Casa Blanca estaba furiosa. McChrystal, sentían, estaba intentando intimidar a Obama, exponiéndole a una acusación de debilidad en seguridad nacional a no ser que se plegara a su voluntad. Era Obama contra el Pentágono, y el Pentágono estaba dispuesto a darle una patada en el culo al Presidente.
El otoño anterior, con su General más alto pidiendo aún más tropas, Obama propuso un periodo de revisión de tres meses para reevaluar la estrategia en Afganistán. “Ese tiempo fue doloroso”, me dice McChrystal en una de las muchas largas entrevistas. “Estaba vendiendo una posición invendible”. Para el General fue una batalla, en la que se dejó los huesos, contra experimentados hombres de Gobierno como el vicepresidente Biden, que sostenía que una campaña de contrainsurgencia prolongada en Afganistán sumiría a Estados Unidos en un atolladero militar sin debilitar las redes del terrorismo internacional. “Toda la estrategia COIN es un fraude perpetrado en el pueblo americano”, dice Douglas MacGregor, un coronel retirado y un crítico líder contra la contrainsurgencia que asistió a West Point (academia militar de EE UU) con McChrystal. “La idea de que nos vamos a gastar un trillón de dólares en la reconstrucción de la cultura islámica es un total sinsentido”, añade MacGregor.
Al final, a pesar de todo, McChrystal consiguió gran parte de lo que quería. El 1 de diciembre, en un discurso en West Point, el Presidente presentó todas las razones por las que luchar en la guerra de Afganistán era una mala idea: es caro, estamos sumidos en una crisis económica, un compromiso de una década de duración minaría el poderío americano y Al Qaeda ha desviado su base de operaciones a Pakistán. Entonces, sin usar las palabras “victoria” o “ganar”, Obama anunció que mandaría 30.000 tropas más a Afganistán, casi tantas como McChrystal había pedido. El Presidente se había colocado, aunque vacilante, junto a los que apoyaban la contrainsurgencia.
Hoy, mientras McChrystal acelera hacia una ofensiva en el sur de Afganistán, el pronóstico de éxito es sombrío. En junio, el número de muertos en las tropas de EE UU superó los 1.000, y el número de IEDs (artefactos explosivos improvisados) se ha duplicado. Gastando cientos de miles de millones de dólares en el quinto país más pobre de la Tierra, se ha fracasado en conseguir el apoyo de la población civil, cuya actitud hacia las tropas americanas varía de intensamente cautelosa a abiertamente hostil. La operación militar más grande del año –una feroz ofensiva que comenzó en febrero, para retomar la ciudad sureña de Marja– continúa alargándose, instigando al propio McChrystal a que se refiera a ella como su “úlcera sangrante”. En junio, Afganistán oficialmente sobrepasó a Vietnam como la guerra más larga de la historia americana, y Obama ha empezado a retirarse silenciosamente de la fecha límite marcada para la salida de las tropas, en julio del año que viene. El Presidente se encuentra a sí mismo atascado en algo más insensato que un atolladero, un atolladero en el que él solito se metió, a sabiendas, y a pesar de que es un proyecto gigantesco que él no quería: la creación de una nación multigeneracional.
Incluso aquellos que apoyan a McChrystal y su estrategia de contrainsurgencia saben que cualquier logro que el General alcance va a parecerse más a Vietnam que a la Tormenta del Desierto. “No va a parecer una victoria, oler a victoria o saber a victoria”, dice el General Bill Mayville, quien sirve como jefe de operaciones para McChrystal. “Esto va a acabar en pelea”.
La noche antes de su discurso en París, McChrystal y su equipo se dirigen al Kitty O’Shea’s, un pub irlandés para turistas, a la vuelta de la esquina del hotel. Su mujer, Annie, se ha juntado con él en una rara visita: desde que empezó la guerra de Irak en 2003, ha visto a su marido menos de 30 días al año. Pero como es su 33 aniversario de boda, McChrystal ha invitado a su círculo más íntimo a cenar y a unas copas, en el lugar “menos Gucci” que su equipo ha podido encontrar. Su mujer no está sorprendida. “Una vez me llevó a Jack in the Box [restaurante de comida rápida], aunque me había arreglado de forma muy elegante”, dice con una sonrisa.
El equipo del General es una colección, elegida a dedo, de asesinos, espías, genios, patriotas, operadores políticos y descaradamente maníacos. Hay un antiguo cabecilla de las Fuerzas Especiales Británicas, dos Navy SEAL (miembros de grupos de operaciones especiales de la marina), un comando de las Fuerzas Especiales afganas, una abogado, dos pilotos de caza y al menos dos docenas de veteranos de combate y expertos en contrainsurgencia. Se llaman a sí mismos, entre bromas, Team América, tomado de una parodia sobre la estupidez de los militares en la serie de animación South Park. Y se enorgullecen de sí mismos con su actitud de ‘yo puedo’ y su desdén por la autoridad. Tras llegar a Kabul, el verano de 2009, el Team América empezó a cambiar la cultura de la International Security Assistance Force [ISAF, misión en Afganistán liderada por la OTAN]. Los soldados americanos ridiculizaban las siglas con diversos significados jocosos, como I suck at fighting (soy malísimo luchando) o In sandals and flipflops (con sandalias y chanclas). McChrystal prohibió el alcohol en la base, expulsó al Burger King y otros símbolos de los excesos yanquis, alargó las sesiones de instrucción matinales para incluir a miles de oficiales y convirtió el centro de mando en una sala de seguimiento. Esto es: un centro de información cuyo diseño emula las oficinas de Nueva York del Mayor Mike Bloomberg. También fijó un ritmo frenético para su equipo, convirtiéndose en legendario por dormir cuatro horas por noche, correr once kilómetros cada mañana, y comer una vez al día (en el mes que pasé junto al General fui testigo de este último dato). Se ha creado una leyenda de súper hombre a su alrededor, como si la habilidad de continuar sin dormir y sin comida se tradujera en la posibilidad de un hombre ganando la guerra con una sola mano.
A media noche, en Kitty O’Shea’s, más de medio Team América está pedo. Dos oficiales hacen un baile irlandés, mezclado con pasos de una danza nupcial tradicional afgana, mientras que los asesores de McChrystal se cogen por los hombros y cantan, arrastrando las palabras, una canción inventada por ellos. “¡Afganistán!”, braman. “¡Afganistán!”. Y la llaman su canción de Afganistán. McChrystal se retira del círculo, observando a su equipo. “Todos estos hombres”, me dice. “Moriría por ellos y ellos morirían por mí”.
Los hombres reunidos pueden parecer y sonar como una panda de veteranos de combate desfogándose, pero de hecho este grupo tan unido representa la fuerza más poderosa, dando forma a la política estadounidense en Afganistán. Mientras McChrystal y sus hombres tienen indiscutible control de todos los aspectos militares de la guerra, no hay un equivalente en el lado político o diplomático. Son sólo unos cuantos jugadores de la Administración los que compiten por el control en Afganistán: el embajador americano, Karl Eikenberry; el representante especial de Afganistán, Richad Holborroke; el asesor de seguridad nacional, Jim Jones, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, sin mencionar 40, más o menos, embajadores en coalición y una gran cantidad de comentaristas que intentan meterse a sí mismos en el jaleo, como John Kerry o John McCain. Esta incoherencia diplomática ha permitido al equipo de McChrystal tomar las decisiones, y obstaculizar los esfuerzos de construir un Gobierno estable y creíble en Afganistán. “Pone en peligro la misión”, dice Stephen Biddle, un miembro senior de Consejo de Relaciones Internacionales que apoya a McChrystal. “El ejército no puede por sí solo crear una reforma de Gobierno”.
Parte del problema es estructural: el presupuesto del Departamento de Defensa sobrepasa los 600 billones de dólares, mientras que el Departamento de Estado sólo recibe 50 billones de dólares. Pero otra parte es personal: en privado, al equipo de McChrystal le gusta echar mierda sobre la gente de Obama, en el lado diplomático. Un ayudante llama a Jim Jones, un General retirado con cuatro medallas y veterano de la Guerra Fría, un “payaso” que sigue “atascado en 1985”. Políticos como McCain y Kerry, dice otro ayudante, “aparecen y tienen una reunión con Karzai (Presidente de Afganistán), le critican en una rueda de prensa en el aeropuerto y vuelven a tiempo para los programas de tertulias del domingo. Francamente, eso no es muy útil”. Sólo Hillary Clinton recibe buenas críticas del compacto círculo de McChrystal. “Hillary protegió a Stan durante la revisión estratégica”, cuenta un asesor. “Ella dijo: ‘si Stan quiere algo, dadle lo que necesita”.
McChrystal se guarda un escepticismo especial para Holborooke, el oficial encargado de la reintegración talibán. “El jefe dice que es como un animal herido”, asegura un miembro del equipo del General. “Holbrooke siempre está oyendo rumores de que va a ser despedido, así que eso lo convierte en peligroso”.
En un momento de su viaje a París, McChrystal mira su BlackBerry. “Oh, otro mail de Holbrooke, no”, gruñe. “Ni siquiera quiero abrirlo”. Hace click en el mensaje, lee el saludo en voz alta y vuelve a poner el aparato de vuelta en su bolsillo, sin molestarse en ocultar su irritación.
“Asegúrate de que no se te pegue eso en la pierna”, bromea un ayudante, refiriéndose al email.


Con mucha diferencia, la relación más crucial –y tirante– se da entre McChrystal y Eikenberry, el embajador de EE UU en Afganistán. Según los cercanos a los dos hombres, Eikenberry –un General retirado con tres estrellas, que sirvió en Afganistán en 2002 y 2005– no puede soportar que su antiguo subordinado sea ahora el que mande. También está furioso de que McChrystal, respaldado por los aliados de la OTAN, se negase a colocar a Eikenberry en el fundamental puesto de virrey de Afganistán, que le hubiera convertido en el equivalente diplomático al General. El cargo, en cambio, fue para el embajador británico Mark Sedwill –un movimiento que muy eficientemente aumentó su influencia en cuestiones diplomáticas, tras quitarse del medio a un rival poderoso. “En realidad, ese puesto necesita ser ocupado por un americano para que pueda tener peso”, dice un oficial americano, familiarizado con las negociaciones.
La relación fue aún más tensa en enero, cuando un documento clasificado que escribió Eikenberry se filtró a The New York Times. El escrito era tan mordaz como predecible. El embajador lanzaba una crítica brutal a la estrategia de McChrystal, rechazaba al Presidente Hamid Karzai como "no es un socio estratégico adecuado", y planteaba la duda de si el plan de contrainsurgencia sería "suficiente" para hacer frente a Al Qaeda. "Nos vamos a volver demasiado comprometidos aquí, sin forma alguna de liberarnos", advirtió Eikenberry, "sin evitar que el país vuelva a caer en la anarquía y el caos."
A McChrystal y su equipo les enfureció esta carta. “Me gusta Karl [Eikenberry], lo conozco desde hace años, pero ellos nunca nos han dicho nada parecido”, dice McChrystal, quien admite sentirse “traicionado” por la filtración. “He aquí uno que protege su costado para los libros de historia. Ahora si fracasamos, pueden decir, ‘os lo dijimos”.
El ejemplo más llamativo de la usurpación de McChrystal en la política diplomática es cómo lidia con Karzai. Es McChrystal, no diplomáticos como Eikenberry o Holbrooke, el que disfruta de la mejor relación con el hombre en el que Estados Unidos ha confiado para liderar Afganistán. La doctrina de la contrainsurgencia requiere un Gobierno creíble, y dado que Karzai no tiene la confianza de su propia gente, McChrystal ha trabajado duro para otorgarle credibilidad. Durante los últimos meses, ha acompañado al Presidente en más de diez viajes por el país, manteniéndose a su lado en reuniones políticas, o shuras, en Kandahar. En febrero, el día antes de la ofensiva a Marja, McChrystal incluso condujo hasta el palacio del Presidente, para plasmar su firma en lo que sería la mayor operación militar del año. El personal de Karzai, sin embargo, insistió en que el Presidente estaba durmiendo, intentando superar un resfriado, y no podía ser molestado. Después de varias horas intentando convencerles, McChrystal consiguió la ayuda de ministro de Defensa de Afganistán, que persuadió a la gente de Karzai para que le despertaran de su siesta.

McCHRYSTAL NO SÓLO MANDA EN EL CAMPO DE BATALLA,
SINO QUE TAMBIÉN TOMA DECISIONES DIPLOMÁTICAS.

Este es uno de los principales fallos de la estrategia de contrainsurgencia de McChrystal: la necesidad de construir un Gobierno creíble pone a Estados Unidos a merced de cualquier líder de poca monta que hayamos respaldado –un peligro que Eikenberry explícitamente advertía en su carta. Incluso el equipo de McChrystal admite en privado que Karzai no es, ni mucho menos, el socio ideal. "Karzai ha estado encerrado en su palacio el año pasado", se lamenta uno de los principales asesores del General. A veces, Karzai ha socavado activamente el deseo de McChrystal de ponerle al mando. Durante una reciente visita al Walter Reed Army Medical Center, Karzai se reunió con tres soldados de EE UU, que fueron heridos en la provincia de Uruzgan. Cuando Karzai se enteró, gritó a McChrystal: "General, ni siquiera sabía que estuviéramos luchando en Uruzgan".

De mocoso, creciendo en el ejército, McChrystal exhibía una mezcla de brillantez y chulería que le siguió durante toda su carrera. Su padre luchó en Corea y Vietnam, retirándose como General, con dos estrellas, y sus cuatro hermanos se unieron a la armada. Moviéndose por las diferentes bases, McChrystal se entretenía con el béisbol, un deporte en el que nunca pretendió ocultar su superioridad. En la liga juvenil, gritaba los strikes al público antes incluso de conseguirlos con sus rápidos lanzamientos.
McChrystal entró en West Point en 1972, cuando el ejército de los Estados Unidos estaba cerca de su punto más bajo de popularidad. Su clase fue la última en graduarse antes de que la academia comenzara a admitir a mujeres. La Prisión del Hudson, como se la conocía entonces, era una potente mezcla de testosterona, hooliganismo y patriotismo reaccionario. Los cadetes constantemente destrozaban el hall en guerras durante las comidas, y los cumpleaños se celebraban con la tradición “folla-ratas”, que a menudo dejaba al chico del cumpleaños en la calle, en la nieve o en el barro, cubierto de crema de afeitar. “Estaba bastante fuera de control”, cuenta el Teniente General David Barno, un compañero de clase, que llegó a ser el más alto Comandante en Afganistán de 2003 a 2005. De la clase, llena de lo que Barno llama “tremendo talento” y “adolescentes salvajes con un fuerte sentido del idealismo”, también salió el General Ray Odierno, el actual Comandante de Fuerzas Americanas en Irak.
Hijo de un General, McChrystal era también el cabecilla de los disidentes del campus. Un doble papel que le enseñó a moverse en un entorno rígido, mientras que le plantaba cara a la autoridad en cada ocasión que tenía. Acumuló más de cien horas de faltas por beber, salir de fiesta e insubordinación. Un récord con el que sus compañeros fanfarroneaban, apodándolo Century Man [chiste que compara las cien horas de falta con los cien años de un siglo]. Uno de sus compañeros, que prefiere no ser nombrado, recuerda haberse encontrado a McChrystal dormido en la ducha después de haberse bajado una caja de cervezas que tenía escondida bajo el lavabo. Sus alborotos casi le cuestan la expulsión, y pasó horas sometido a marchas forzadas en el Área, un patio pavimentado donde se enseñaba disciplina a los cadetes rebeldes. “A veces, iba a visitarle y me pasaba casi todo el tiempo en la biblioteca, mientras Stan estaba en el Área”, recuerda Annie, que empezó a salir con él en 1973.
McChrystal obtuvo el ranking 298 de una clase de 855, un resultado por debajo de las posibilidades de un hombre constantemente señalado como brillante. Su trabajo más convincente fue extracurricular: como editor jefe de The Pointer, la revista literaria de West Point. McChrystal escribió siete relatos cortos que presagian de forma inquietante muchos de los asuntos que el confrontaría después en su carrera. En un relato, un oficial ficticio protesta sobre la dificultad de entrenar para luchar a tropas extranjeras; en otra, un soldado de 19 años mata a un niño al confundirlo con un terrorista. En La Nota de Brinksman, una pieza de ficción y suspense, un narrador sin nombre parece estar intentando frenar un complot para asesinar al Presidente. Pero resulta que el narrador es el asesino, capaz de infiltrarse en la Casa Blanca: “El Presidente entró sonriendo. Del bolsillo derecho del abrigo que llevaba conmigo, saqué una pistola del calibre 32. Para fracaso de Brinkman, yo lo había conseguido”.


Después de su graduación, el oficial de segunda Stanley McChrystal ingresó en un ejército al que, ya recuperado de la Guerra de Vietnam, se podía reprochar muchas cosas pero una no era encontrarse débil. “Sentíamos que éramos una generación a la que le había tocado vivir tiempos pacíficos”, recuerda. “Estaba la Guerra del Golfo, sí, pero incluso eso no parecía gran cosa”. Así que McChrystal pasó su carrera allí donde había acción: se enroló en la Escuela de las Fuerzas Especiales y se convirtió en un Comandante de regimiento del tercer batallón de las tropas de asalto (Rangers) en 1986. Era una posición peligrosa incluso en momentos de paz –cerca de dos docenas de soldados causaron bajas durante los entrenamientos a lo largo de los ochenta. Era también una ruta inusual en la carrera militar de un hombre: la mayoría de los soldados que quieren escalar posiciones hacia General no acuden a las tropas de asalto. Mostrando una habilidad especial para transformar sistemas que consideraba desactualizados, McChrystal destacó por revolucionar el régimen de entrenamiento de las tropas de asalto. Introdujo las artes marciales mixtas, exigió que cada soldado aprendiese a usar lentes de visión nocturna en sus rifles de asalto y obligó a las tropas a fortalecer su resistencia con marchas semanales que implicaban cargar con mochilas muy pesadas.
A finales de los años noventa, McChrystal, muy astutamente, puso en marcha una operación de imagen, pasando un año en la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard y luego en el Consejo de Relaciones Externas. Allí fue coautor de un tratado sobre las ventajas e inconvenientes de las intervenciones humanitarias. Pero mientras escalaba posiciones, McChrystal además se apoyaba en las lecciones que había aprendido como chico problemático en West Point: sabía exactamente hasta dónde podía forzar una jerarquía militar rígida sin ser expulsado. Descubrió lo lejos que podía llegar siendo un capullo muy inteligente, especialmente después del caos político que sucedió al 11 de septiembre. “Era un tipo muy centrado”, dice Annie. “Incluso siendo un joven oficial parecía saber exactamente lo que quería. No creo que su personalidad haya cambiado en todos estos años”.
Según algunas fuentes, la carrera de McChrystal debería haber terminado en dos ocasiones. Una, cuando era portavoz del Pentágono durante la invasión de Irak, periodo en el que el General parecía más un amplificador de la Casa Blanca que un Comandante diligente con solidez como para hablar por sí mismo. Cuando el Secretario de Defensa Donald Rusmfeld dijo su tristemente célebre frase “estas cosas pasan [stuff happens]” durante el saqueo a Bagdad, McChrystal le respaldó plenamente. Unos pocos días después se hizo eco, muy ufano, de las afirmaciones del Presidente sobre el fin de la guerra en Irak. Pero fue durante su siguiente comparecencia –frente a la mayor parte de las élites militares, incluyendo las tropas de asalto, los Grupos de Operaciones Especiales de la Marina (Navy Seals) y los Grupos de Aplicaciones de Combate (Delta Force)– cuando McChrystal se implicó en un ejercicio de ocultación que habría destrozado la carrera de cualquier otro.
Después de que el cabo Pat Tillman, la ex estrella de la NFL convertida en soldado de asalto, fuese asesinado de forma accidental por sus propias tropas en Afganistán en abril de 2004, McChrystal contribuyó a crear la sensación de que Tillman había muerto a manos de los afganos. Firmó una recomendación falsificada para la entrega de una estrella de plata a un miembro de las Fuerzas Armadas que había sugerido que Tillman había sido abatido por fuego enemigo. McChrystal alegaría más tarde que no leyó la recomendación con detenimiento: una excusa bastante peregrina para un Comandante con fama de prestar escrupulosa atención a detalles minúsculos.
Una semana después, McChrystal envió un informe a sus superiores en la escala de mando advirtiendo de forma específica que el Presidente Bush debía evitar mencionar la causa de la muerte de Tillman. “Si las circunstancias de la muerte del cabo Tillman se hacen públicas”, escribió, “podría significar el escarnio público del Presidente”.
McCHRYSTAL QUIZÁ HAYA CONSEGUIDO COLOCARLE A OBAMA
SU ESTRATEGIA, PERO SUS TROPAS NO SE LA TRAGAN

“La falsa realidad que claramente McChrystal ayudó a construir devaluó el comportamiento real de Pat”, escribió la madre de Tillman, Mary, en su libro Boots on the Ground by Dusk. McChrystal se salió con la suya, añadiría ella, porque era el “chico de oro” de Rumsfeld y Bush, quien adoraba lo voluntarioso que era, incluso si su buena disposición suponía obviar las normas o saltarse la cadena de mando. Nueve días después de la muerte de Tillman, McChrystal fue promocionado al puesto de General.
Dos años después, hacia finales de 2006, McChrystal estuvo involucrado en un escándalo relacionado con abusos y tortura a prisioneros en Camp Nama, en Irak. De acuerdo con un informe del Observatorio de Derechos Humanos, los prisioneros del campo eran objeto de un ritual de maltrato que ya era habitual: someterlos a posturas antinaturales y arrastrarlos desnudos por el fango. McChrystal no fue sancionado por el escándalo, a pesar de que un interrogador del campo dijo haberle visto inspeccionando la prisión en múltiples ocasiones. Lo que McChrystal vio fue tan incómodo que intentó que las operaciones con prisioneros no tuvieran lugar bajo su mando en Afganistán, al verlas como “un pantano político”, de acuerdo con un oficial de la Armada de los Estados Unidos. En mayo de 2009, mientras McChrystal se preparaba para su sesión de investidura, su personal le adiestraba para preguntas difíciles que se le pudiesen plantear sobre Camp Nama y el caso de Tillman. Pero los escándalos apenas hicieron mella en el Congreso y McChrystal estuvo muy pronto de vuelta en Kabul para dirigir la guerra en Afganistán.
Los medios de comunicación, en buena parte, le dieron también a McChrystal el visto bueno en todas las polémicas. Mientras el General Petraeus es una especie de memo, un pelele con el sambenito colgado de eterno soldado de asalto, McChrystal es un rebelde con mucho estómago, un "Comandante Jedi”, como le llamó Newsweek. No le importaba que su hijo adolescente llegase a casa con el pelo azul y una cresta. Y eso hablaba de una sensibilidad inusual para un oficial de su graduación. Pide opiniones y parece interesado de forma sincera por la respuesta. Lleva los briefings en su iPod y escucha libros grabados en cintas. Lleva un par de nunchakus [arma de artes marciales] hechos a medida en su convoy, que tiene impreso su nombre y sus cuatro estrellas. Y su rutina de trabajo suele incluir muy a menudo una cita recién aprendida de Bruce Lee (“No hay límites. Sólo hay obstáculos y no debes quedarte en ellos, sino que debes atravesarlos”). Formó parte de docenas de asaltos nocturnos durante la guerra de Irak, algo sin precedentes para un alto mando, y aparecía en las misiones por sorpresa, sin apenas séquito. “Los putos chavales adoran a Stan McChrystal”, dice un oficial británico que sirve en Kabul. “Estás por ahí en ninguna parte, en el medio de Irak, vas a tomarte un descanso y alguien va contigo. De pronto un cabo te espeta: ‘¿Quién coño es ese?’. Y ‘ese’ es el jodido Stan McChrystal”.
Tampoco fue del todo negativo para McChrystal que cosechase un enorme éxito como jefe del Comando de Operaciones Especiales, las fuerzas de élite que llevan a cabo las operaciones más oscuras del Gobierno. Durante el levantamiento de Irak, su equipo capturó y mató a miles de insurgentes, incluyendo a Abu Musab al-Zarqawi, el líder de Al Qaeda en Irak. “El Comando de Operaciones Especiales era una máquina de matar”, dice el General Mayville, su jefe de operaciones. McChrystal también estaba abierto a nuevas formas de matar. Sistemáticamente escaneaba redes de terroristas, marcaba como objetivos a insurgentes e iba a cazarlos –a menudo con la ayuda de cyberfreaks, tradicionalmente evitados por los militares. “El jefe echaba mano del típico chaval de 24 años con un pendiente en la nariz, con algún puto título del MIT que se sienta en un rincón con 16 pantallas de ordenador zumbando”, dice un comando de las fuerzas especiales que trabajó con McChrystal en Irak y que ahora trabaja con su equipo en Kabul. “Lo que solía decir era: ‘Eh, vosotros, jodidos musculitos, no tendríais ni qué echaros a la boca si ellos no nos ayudaran”.
Incluso en su nuevo papel de líder evangelizador americano de la contrainsurgencia, McChrystal aún conserva sus muy arraigados instintos de cazador de terroristas. Para presionar a los talibanes, ha incrementado el número de unidades de las Fuerzas Especiales en Afganistán de cuatro a diecinueve. “Más os vale machacar cuatro o cinco objetivos esta noche”, le habría dicho McChrystal a un Navy SEAL que se encontró por los pasillos de sus cuarteles generales. “Pero por la mañana tendré que regañaros por ello”. De hecho, el General a menudo se tiene que disculpar por las consecuencias desastrosas de su contrainsurgencia. En los primeros cuatro meses de este año, las fuerzas de las Naciones Unidas mataron a unos noventa civiles, un 76% más que en el mismo periodo de 2009, una cifra que ha creado un enorme resentimiento entre la población que la Estrategia COIN quiere ganar para sí. En febrero, una patrulla nocturna de las Fuerzas Especiales acabó con la muerte de dos afganas embarazadas y pruebas de un intento de ocultación. En abril, surgieron protestas en Kandahar después de que las fuerzas estadounidenses accidentalmente tirotearan un autobús, matando a cinco civiles afganos. “Hemos disparado a una cantidad de gente increíble”, admitió recientemente McChrystal.
A pesar de las tragedias y los errores, McChrystal puso en marcha una de las directivas más estrictas que los Estados Unidos han implementado en una zona de guerra para evitar bajas civiles. Él lo llamaba “matemática insurgente”: por cada persona inocente que asesinas, te creas diez nuevos enemigos. Dio orden a los convoys de que controlasen su conducción temeraria, restringiesen el uso de sus efectivos aéreos y limitasen de forma notoria los asaltos nocturnos. Desde entonces, muy a menudo se ha disculpado con Hamid Karzai cuando civiles resultan muertos. Acto seguido, su estrategia es degradar a los mandos responsables de esas muertes. “Hay momentos en los que el lugar más peligroso de Afganistán está en frente de McChrystal, tras una muerte civil”, dice un oficial de la armada estadounidense.
La ISAF incluso ha llegado a debatir maneras de conseguir que matar no sea algo por lo que se pueda obtener una condecoración. Hasta se habla de crear una medalla a la “Contención valiente”, un palabro que no tiene posibilidades de ganar mucha aceptación, dada la cultura bravucona del ejército de los Estados Unidos.
Pero dejando aparte cuán estratégicas sean las nuevas órdenes de funcionamiento de McChrystal, sus ideas han causado una reacción negativa entre sus tropas. Al decirles que contengan el fuego, según quejas de los soldados, se exponen a un riesgo mucho mayor. “¿Perfil bajo?”, dice un antiguo operador de las Fuerzas Especiales que ha pasado años en Irak y en Afganistán. “Me gustaría darle una patada en los huevos a McChrystal. Sus normas de lealtad ponen a los soldados en el disparadero. Todos y cada uno de ellos te dirán lo mismo que yo”. En marzo, McChrystal viajó al puesto avanzado JFM (un pequeño campamento a las afueras de Kandahar para afrontar las acusaciones de sus topas cara a cara), un típico movimiento franco del General. Sólo dos días antes había recibido un correo electrónico de Israel Arroyo, un Sargento de división de veinticinco años que le había pedido a McChrystal ir en misión con su unidad. “Le escribo porque se ha dicho que no le importan las tropas y que nos ha puesto más difícil defendernos”, escribió Arroyo.
En cuestión de horas, McChrystal contestaba personalmente: “Me entristece la acusación de que no me preocupo por los soldados, dado que sospecho que es algo que un soldado se toma como algo no sólo profesional, sino también personal. Por lo menos yo lo hago así. Pero tengo claro que las percepciones dependen de la perspectiva que uno tenga en el momento y respeto que cada soldado tenga la suya”. Poco después se personó en la avanzadilla en la que estaba destacado Arroyo y se sumó a una misión de reconocimiento a pie con las tropas. No se trata de que fuese a dar un paseo pusilánime por un mercado para salir guapo en la foto: se involucró en una operación real en una zona de guerra peligrosa.
Seis semanas después, justo antes de que McChrystal regresara de París, el General recibió otro correo electrónico de Arroyo. Un cabo de 23 años llamado Michael Ingram, uno de los soldados con los que McChrystal había salido en misión de reconocimiento, había sido asesinado por un insurgente el día antes. Era el tercer miembro que la sección, compuesta por veinticinco miembros, había perdido en un año, y Arroyo se ponía en contacto para saber si asistiría al funeral de Ingram. “Había empezado a admirarle”, escribió Arroyo. McChrystal dijo que haría todo lo posible para presentar sus respetos cuanto antes. La noche previa al día en que el General tenía programada su visita al Sargento Arroyo para el funeral, llego al puesto JFM para hablar con los soldados que salieron a patrullar con él. JFM es un pequeño asentamiento rodeado por unos muros heridos por las explosiones y cerrado con torres de vigilancia. Casi todos los soldados aquí han estado en diferentes rondas de combate en Afganistán e Irak y han presenciado algunas de las peores batallas de ambas guerras. Pero, irónicamente, están especialmente indignados ante la muerte de Ingram. Sus mandos habían pedido permiso en repetidas ocasiones para derribar la casa donde Ingram fue asesinado, haciendo ver que frecuentemente ésta era usada como una posición de combate por los talibanes. A causa de las restricciones de McChrystal, pensadas para evitar el malestar de los civiles, la petición había sido denegada. “Era una casa abandonada”, farfulla el Sargento Kennith Hicks. “Nadie iba a volver vivir en ella”.

Un soldado me muestra la lista de nuevas normas que se le han entregado a la sección. “Patrullad en áreas donde estéis razonablemente seguros de que no os tendréis que defender usando fuerza mortífera”, se lee en las tarjetas plastificadas. Decirle eso a un soldado que ha recorrido la mitad del mundo para luchar, es como decirle a un policía que sólo debe patrullar en una zona en la que sabe que no tendrá que arrestar a nadie. “¿Tiene eso puto sentido?”, pregunta el soldado Jared Pautsch. “Deberíamos echar una puta bomba en este lugar. Te sientas y te preguntas: ¿qué estamos haciendo aquí?”.
El nuevo reglamento distribuido no es lo que McChrystal pretendía -ha sido distorsionado a medida que iba avanzando por la cadena de mando- pero cobrar consciencia de ese hecho no ayuda a mitigar la ira de las tropas sobre el terreno. “Joder, cuando llegué aquí y me enteré de que McChrystal estaba al mando pensé que nos iban a quitar el arma de encima”, dice Hicks, quien ha servido ya en tres rondas de combate. “Entiendo COIN. Entiendo todo. McChrystal viene aquí, lo explica, y tiene sentido. Pero cuando se pira en su avión y al mismo tiempo sus órdenes llegan hasta nosotros desde los altos mandos, es todo un despropósito. O bien porque alguien está intentando salvar su culo o simplemente porque no lo entienden ni ellos. Pero aquí estamos mordiendo el polvo”.
McChrystal y su equipo se presentan al día siguiente. Bajo una carpa, el General tiene una discusión de 45 minutos con dos docenas de soldados. El ambiente es tenso. “Os pregunto qué ocurre en vuestro mundo y creo que es importante para todos que comprendáis el contexto general también”, comienza McChrystal. “¿Qué tal va la compañía? ¿Os dais pena? ¿Alguno de vosotros siente que es un perdedor?”, dice McChrystal.
“Señor, algunos de los muchachos piensan que están siendo derrotados, señor”, contesta Hicks.
McChrystal asiente. “Ser fuerte es liderar cuando no quieres liderar”, dice a sus hombres. “Estáis liderando de manera ejemplar. Eso es lo que estáis haciendo. Sobre todo en los momentos verdaderamente duros”. Después se tira veinte minutos hablando sobre contrainsurgencia, haciendo diagramas con sus ideas y principios en una pizarra. Hace que COIN parezca cosa de sentido común y tiene mucho cuidado de que no parezca que está tomando el pelo a los chavales. “Estamos metidos hasta el fondo en el año decisivo”, les dice. “Los talibanes”, insiste, “han dejado de llevar la iniciativa, pero tampoco creo que nosotros la llevemos”. La charla es similar a la que dio en París, pero no está ganando adeptos. “Esta es la parte filosófica que siempre funciona con los think tanks [grupo de seguidores de una corriente militar], pero parece que no tiene la misma acogida entre las compañías de infantería”, trata de bromear.
Durante el tiempo de preguntas, la frustración bulle. Los soldados se quejan de no estar autorizados para usar la fuerza letal, de tener que ver cómo insurgentes detenidos son liberados por insuficiencia de pruebas. Quieren tener capacidad para luchar, como la tuvieron en Irak y en Afganistán antes del periodo McChrystal. “No estamos asustando al talibán”, dice un soldado.
“Conseguir la adhesión de la población en esta guerra, con la estrategia COIN, es una cuestión de sangre fría”, dice McChrystal citando la máxima muy repetida por los soldados de que “no puedes salir de Afganistán matando”. “Los rusos mataron a un millón de afganos y no consiguieron nada”, afirma. “No digo que haya que salir y matar a todo el mundo, señor”, le replica el mismo soldado. “Usted dice que hemos detenido el empuje de la insurgencia. Yo no creo que eso sea cierto en esta zona. Cuanto más nos retiramos, cuanto más nos contenemos, más fuertes se hacen”, apostilla. “Estoy de acuerdo contigo”, dice McChrystal: “En esta zona no hemos hecho progresos. Y aquí es donde tenéis que mostraros fuertes y abrir fuego. Pero lo que estoy intentado deciros es que disparar tiene un coste. ¿Qué queréis hacer? ¿Limpiar a la población que está ahí fuera y reasentarla?”.
Un soldado se queja de que bajo las reglas, cualquier insurgente que no tiene un arma es inmediatamente identificado como un civil. “Así va el juego”, replica McChrystal: “Es complejo. No podemos decidir: es peras o manzanas. Matemos sólo a las peras”.
Cuando el debate termina, McChrystal se da cuenta de que no ha salido airoso. La ira de los soldados sigue ahí. Así que hace un último esfuerzo por traerlos a su terreno reconociendo la muerte del cabo Ingram. ”No puedo hacer eso más llevadero”, les dice, “y bajo ningún concepto estoy intentando fingir que todo esto no es doloroso. Pero os diré algo: estáis haciendo un gran trabajo. No dejéis que la frustración os domine”.
La sesión termina sin aplausos y sin una conclusión real. McChrystal quizá haya conseguido colocarle a Obama su estrategia, pero sus propia tropas no se la tragan.
Cuando se trata de Afganistán, la historia no está del lado de McChrystal. El único invasor extranjero que tuvo éxito aquí fue Gengis Khan, y él no estaba constreñido por cosas como derechos humanos, desarrollo económico y la vigilancia de los medios de comunicación. La doctrina COIN, extrañamente, está inspirada en algunos de los grandes fracasos militares de Occidente: la terrible guerra francesa en Argelia (Francia fue derrotada en 1962) y la desventura norteamericana en Vietnam. McChrystal, como otros defensores de COIN, ya admite ahora que las campañas de contrainsurgencia son inherentemente caóticas, caras y muy fáciles de perder. “Incluso los afganos están confusos con Afganistán”, dice. Si finalmente consigue triunfar, después de años de lucha descarnada con chicos afganos que no suponen ninguna amenaza para el territorio americano, la guerra dejará indemne a Al Qaeda, que ha desviado sus actividades a Pakistán. Desplegar 150.000 tropas para construir escuelas, carreteras, mezquitas e instalaciones para la depuración del agua en el entorno de Kandahar es como tratar de parar la guerra de la droga en México ocupando Arkansas y construyendo iglesias baptistas en Little Rock.
“Es todo muy cínico, políticamente hablando”, dice Marc Sageman, un antiguo oficial de la CIA que tiene amplia experiencia en la zona: “Afganistán no es nuestro interés vital; no hay nada para nosotros allí”.
A mediados de mayo, dos semanas después de visitar a las tropas en Kandahar, McChrystal viaja a la Casa Blanca para una visita de alto nivel con Hamid Karzai. Es un momento triunfal para el General: uno de esos en los que puede demostrar cuánto poder ostenta tanto en Kabul como en Washington. En la Sala Este, que está llena de periodistas y dignatarios, el Presidente Obama alaba las excelencias de Karzai. Los dos líderes hablan de las buenísimas relaciones que mantienen y de lo mucho que les entristece las muertes de civiles. Mencionan la palabra “progreso” dieciséis veces en el espacio de una hora. Pero no hay una sola mención a la palabra “victoria”. La sesión representa el compromiso total que Obama mantiene con la estrategia de McChrystal desde hace meses. “No se puede negar el progreso que los afganos han hecho en los últimos años: en educación, en sanidad y en desarrollo económico”, dice el Presidente. Continúa: “Las luces que vi por todo Kabul cuando aterricé allí no habrían sido visibles hace sólo unos pocos años”. Una observación desconcertante, teniendo en cuenta que durante los peores años de Irak, cuando la Administración Bush no tenía ningún progreso real que destacar, usaba exactamente el mismo dato como prueba de su éxito. “Una de nuestras primeras impresiones fue que muchas luces brillaban intensamente”, dijo en 1996 un representante republicano después de aterrizar en Bagdad durante las peores fases de violencia sectaria. Así que la Administración Obama –hablando de progreso, de luces en las ciudades, de indicadores como el sistema sanitario y la educación– ha adoptado un lenguaje del que sólo hace unos años se habría burlado. “Están intentando manipular las percepciones porque no hay una definición de victoria. La victoria ni siquiera se puede identificar o reconocer”, dice Celeste Ward, una analista senior de defensa de la RAND Corporation que trabajó como asesora política para los mandos militares norteamericanos en el Irak de 2006. “Ese es el juego en el que nos encontramos ahora mismo. Lo que necesitamos, por motivos estratégicos, es hacer ver que no nos fuimos a la espantada, a pesar de que los datos sobre el terreno no son buenos y en el futuro no van a ser mucho mejores”.
Pero los hechos sobre el terreno, como la historia ha probado, no son disuasorios para milicias con la determinación de permanecer en el campo de batalla. Incluso los más cercanos a McChrystal saben que el creciente sentimiento anti-guerra que ha aflorado en casa no refleja hasta qué punto las cosas son conflictivas en Afganistán. “Si los americanos se detuvieran un momento y empezasen a prestar atención a esta guerra, sería aún menos popular”, dice un consejero senior de McChrystal. Semejante dosis de realismo no consigue impedir que los defensores de la contrainsurgencia sigan teniendo grandes planes: en lugar de retirar las tropas el año que viene, tal y como Obama prometió, el estamento militar espera prolongar la campaña de contrainsurgencia por más tiempo. “Existe la posibilidad de que pidamos otro contingente el próximo verano si observamos algún progreso aquí”, me dice un oficial senior en Kabul.
Volvemos a Afganistán. Ha pasado menos de un mes desde la reunión en la Casa Blanca con Karzai y toda esa charla sobre el progreso. McChrystal recibe un gran golpe a su visión de la contrainsurgencia. Desde el año pasado el Pentágono ha estado planeando lanzar una operación militar en Kandahar, la segunda ciudad más grande del país y la base primigenia de los talibanes. Supuestamente, éste iba a ser un punto de inflexión decisivo en la guerra: la razón principal para el contingente que McChrystal pidió a Obama a finales del año pasado. Pero el 10 de junio, admitiendo que las milicias aún tienen mucho trabajo que hacer sobre el terreno, el General anuncia que pospone la ofensiva hasta el otoño. En lugar de grandes batallas, como las de Faluya o Ramadi, las tropas norteamericanas se dedicarán a lo que McChrystal llama “crear una sensación de seguridad”.
La policía y el ejército afgano entrarán en Kandahar para intentar hacerse con el control de los barrios a la vez que Estados Unidos aporta 90 millones de dólares en ayuda para la población civil de la ciudad.

Incluso los partidarios de la contrainsurgencia sufren fuertes presiones para explicar el nuevo plan. “Esta no es una operación clásica”, dice un oficial del ejército estadounidense: “Esto no va a ser Black Hawk Derribado. No va a haber patadas en las puertas”. Otros oficiales de los Estados Unidos insisten en que sí que habrá patadas en las puertas, pero que se tratará de una ofensiva más amable y suave que la del desastre de Marja.
“Los talibanes tienen la ciudad bajo su bota”, dice un oficial de la armada. “Tenemos que eliminarlos, pero tenemos que hacerlo de una forma que no enfurezca a la población”. Fuentes de la Casa Blanca cuentan que cuando el vicepresidente Biden fue informado sobre el nuevo plan en el Despacho Oval estaba sorprendido de hasta qué punto reflejaba el plan de contraterrorismo más gradual que él mismo había propuesto el pasado otoño.
Sea cual sea la naturaleza del nuevo plan, el retraso subraya los fallos fundamentales de la contrainsurgencia. Después de nueve años de guerra, los talibanes siguen demasiado compactos y enteros como para que el ejército estadounidense les ataque abiertamente. La misma gente que la estrategia COIN trata de ganarse –es decir, los afganos– no quiere a los norteamericanos allí. El supuesto aliado de EE UU, Karzai, ha usado su influencia para retrasar la ofensiva y el enorme flujo de ayuda capitaneado por McChrystal probablemente sólo complicará las cosas. “Echar dinero al problema sólo lo empeora”, dice Andre Wilder, un experto de la Universidad de Tufts que ha estudiado el efecto de la ayuda humanitaria en el sur de Afganistán. “El tsunami de dinero da alas a la corrupción, deslegitima al Gobierno y crea un ambiente en el que se escoge a dedo a triunfadores y perdedores”. Este proceso incentiva el resentimiento y la hostilidad entre la población civil. Hasta ahora, en lo único en lo que ha triunfado la contrainsurgencia es en crear una demanda infinita del producto esencial que el ejército suministra: la guerra perpetua. Hay una razón por la que el Presidente Obama evita usar la palabra “victoria” cuando habla de Afganistán. Ganar, según parece, no es posible. Ni siquiera con Stanley McChrystal al mando.

fuente: rollingstone.es Bookmark and Share

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